Moncloa autoriza a retomar la fusión entre Indra y Escribano
El proceso para una posible consolidación entre Indra y Escribano (EM&M) vuelve a estar en marcha. Moncloa ha autorizado que la operación de fusión entre ambas compañías se vuelva a poner en marcha, según aseguran fuentes al tanto del proceso.
Si la fusión está desbloqueada es por las decisiones que el empresario Ángel Escribano ha ido tomando desde el pasado mes de abril: renunciar primero a la presidencia de Indra y vender esta misma semana las acciones que EM&M, la empresa familiar que posee junto a su hermano Javier, tenía en la empresa y que le convertían en el segundo accionista mayoritario de la compañía de tecnología y defensa.
Escribano tomó la primera decisión porque, a su juicio, los objetivos que le impulsaron a ocupar el sillón de poder en Indra podían verse comprometidos por las presiones que recibió desde Moncloa. Según explicó en una misiva dirigida al Consejo de Administración, su prioridad no era otra que el futuro prometedor de Indra y del sector. Su salida es interpretada por los analistas como un gesto «inequívoco» de generosidad: se produjo en un momento en que no había expectativa de cambio, pero sí presiones por el supuesto conflicto de interés que el Ejecutivo argumentaba para no proceder a la fusión con EM&M.
La segunda decisión también perseguía el mismo objetivo: desbloquear la fusión. Era lógico que la Sociedad Estatal de Participacionesl Industriales (SEPI), la empresa pública que controla el 28% de Indra, quisiera mantener una posición de referencia por encima de cualquier otro accionista privado en la empresa que se encarga, por ejemplo, de gestionar los escrutinios de las elecciones electorales. Sin embargo, una potencial fusión tomando como punto de partida el 14,3% que EM&M tenía en Indra podría haberle llevado a sobrepasar a la SEPI en el accionariado de la nueva empresa. Para no generar inestabilidad en el accionariado, los hermanos renunciaron a su peso en la cotizada.
Los expertos ven estas dos decisiones como los pasos definitivos para desbloquear una consolidación que, según algunas fuentes al tanto del proceso, tiene en su punto de mira al actual consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos. Según estas fuentes, las posibilidades de que el directivo abandone el cargo y de que Ángel Simón consiga además funciones ejecutivas son muy elevadas.
Operación estratégica
Los analistas consideran que la posible fusión beneficia a toda la industria de defensa nacional. Reconocen que la consolidación responde a un «objetivo de país», que no es otro que reforzar la industria de defensa española y más aún teniendo en cuenta la tensión geopolítica actual y los compromisos que el Gobierno de Pedro Sánchez fijó con Estados Unidos de alcanzar el 5% del PIB en defensa. En este sentido, los expertos lo dejan claro: no hay otro modo de poder situar a España a la carrera en defensa si no se crea un campeón nacional.
«La fusión con EM&E consolidaría a Indra como campeón de defensa nacional, tiene sentido estratégico y supondría una mejora de los fundamentales en el medio plazo, ya que la capacidad industrial de EM&E quedaría integrada en Indra y cristalizaría valor de una compañía de defensa española actualmente no cotizada», según ha argumentado esta misma semana en una nota el analista de Bankinter Carlos Pellicer.
La operación es la mejor vía para crear el «campeón nacional» de defensa, según los analistas
El analista de Renta 4 Iván San Félix Carbajo también considera que «la fusión entre Indra y EM&M sería el mejor escenario para Indra, ya que le permitiría ganar escala y conocimiento industrial para afrontar el ciclo inversor tan intenso que se espera en los próximos años en Defensa».
Escala es, precisamente, uno de los déficits que ahora mismo tiene Indra para competir a nivel europeo contra los gigantes del sector por los 800.000 millones de euros que la Unión Europea prevé gastar en defensa en los próximos años.
La mera comparativa bursátil refleja la inferior en la que se encuentra Indra. Mientras que la española vale ahora mismo algo menos de 10.000 millones de euros, la alemana Rheinmetall capitaliza cerca de 55.000 millones, la francesa Thales está en 48.000 millones y la italiana Leonardo, más de 30.000 millones.
Indra y Escribano, además, parecen condenados a entenderse porque vienen trabajando en estrecha colaboración desde hace varios meses al haber suscrito varios contratos de colaboración al calor de los créditos al 0% concedidos por el Ministerio de Defensa para desarrollar varios Programas Especiales de Modernización (PEM) de las Fuerzas Armadas. Ambas integran ya dos uniones temporales de empresas (UTE) a las que se les adjudicó contratos de 7.240 millones de euros para la modernización de la artillería sobre ruedas y cadenas de las Fuerzas Armadas. Además, este año, pese a que no vaya a haber de nuevo Presupuestos Generales, el sector espera que el PEM sea de unos 12.000 millones de euros, unos 2.000 millones más que el del año pasado.
Como explican de forma gráfica algunas fuentes al tanto de la situación, «Indra ha operado en los últimos meses como si ya hubiese comprado EM&M».