Qué pasaría si España entra en guerra con Marruecos: estos son los países de la OTAN que le apoyarían
La hipótesis de una guerra entre España y Marruecos, aunque improbable, abre un debate que incomoda a diplomáticos, militares y analistas: qué países de la OTAN apoyarían realmente a España si el conflicto estallara. La respuesta no es automática, ni jurídica, ni militar.
Es, sobre todo, política. Y en ese terreno, como recordó el politólogo Santiago Armesilla en el pódcast donde analizó este escenario, España ha estado históricamente sola en sus grandes conflictos, desde la Guerra de la Independencia hasta su aislamiento internacional en el siglo XX. Según él, en un choque moderno podría repetirse esa dinámica: España podría recibir apoyo, sí, pero no siempre del lugar esperado.
El Tratado del Atlántico Norte establece en su artículo 5 la defensa colectiva, pero el artículo 6 delimita el territorio protegido. Y ahí aparece el primer problema: Ceuta y Melilla no figuran explícitamente dentro del paraguas territorial de la OTAN, lo que significa que un ataque sobre las plazas norteafricanas no activaría automáticamente la defensa aliada.
En ese caso, la intervención dependería de una decisión política del Consejo Atlántico, donde cada país vota según sus intereses estratégicos, energéticos y regionales. En cambio, si el ataque afectara a la península, Baleares o Canarias, la respuesta sería inmediata y obligatoria.
Aun así, España no estaría completamente aislada. Estados Unidos considera el Estrecho de Gibraltar un punto crítico para su proyección naval, y las bases de Rota y Morón son esenciales para sus operaciones en el Mediterráneo y el Sahel. Francia, pese a su relación privilegiada con Rabat, necesita la cooperación española para el control migratorio y la estabilidad del Magreb.
Portugal, aliado histórico, comparte con España la defensa del Atlántico y del flanco suroeste europeo. Italia y Alemania han defendido en repetidas ocasiones la necesidad de reforzar la seguridad del sur europeo ante la presión africana y la expansión de redes criminales. Reino Unido, aunque fuera de la UE, mantiene un interés directo en la estabilidad del Estrecho y en la seguridad marítima.
Sin embargo, como subrayó Armesilla, la política pesa más que la geografía. En un conflicto con Marruecos, España podría recibir apoyo diplomático, logístico o de inteligencia, pero no necesariamente tropas. La OTAN actúa por consenso, y cada país mide su implicación según sus prioridades nacionales.
El experto Santiago Armesilla advierte en un pódcast que España podría repetir su soledad histórica en un choque con Marruecos pese al paraguas de la OTAN
En ese escenario, España podría encontrar respaldo firme en países del este europeo, que ven el Magreb como un riesgo indirecto para la seguridad continental, mientras que otros aliados tradicionales podrían optar por la neutralidad para no tensar sus relaciones con Rabat.
La advertencia del experto es clara: España no estaría completamente sola, pero tampoco completamente acompañada.
El apoyo llegaría, pero no sería automático, ni pleno, ni inmediato. Dependería del territorio atacado, del momento político y de la lectura que cada país hiciera del equilibrio estratégico en el Mediterráneo occidental.
En una hipotética guerra con Marruecos, España tendría aliados, pero también incertidumbres. Y como recordó Armesilla, la historia demuestra que España suele defenderse con quien quiere ayudarla, no con quien debería.