La Selectividad 2026 refuerza la vigilancia frente a la IA: qué cambiará en los exámenes
La incorporación de la inteligencia artificial al ámbito educativo está provocando una adaptación en la forma de evaluar a los estudiantes, y la Selectividad 2026 no es una excepción.
Las universidades y organismos responsables de la prueba de acceso a la universidad en España han comenzado a reforzar los sistemas de control ante el uso de herramientas de IA generativa y dispositivos electrónicos que pueden facilitar el fraude durante los exámenes.
Años marcados por la tecnología
La expansión de la inteligencia artificial ha cambiado por completo el contexto académico. Herramientas capaces de generar textos en segundos han obligado a las instituciones a replantear los modelos tradicionales de evaluación.
En este sentido, la Selectividad se enfrenta a tener que garantizar la igualdad de condiciones entre estudiantes y adaptarse a un entorno en el que la información es cada vez más accesible y automatizable.
Según distintos organismos universitarios y documentos de coordinación de la prueba, la tendencia general en la PAU 2026 es reforzar la vigilancia presencial y limitar cualquier dispositivo que pueda permitir comunicación externa durante el examen, incluidos teléfonos móviles, relojes inteligentes o auriculares ocultos.
En algunas comunidades autónomas incluso se están incorporando sistemas de detección de frecuencias para localizar dispositivos no autorizados en el aula, especialmente aquellos asociados a los conocidos "pinganillos" o sistemas de transmisión remota de respuestas.
Control del fraude y nuevas medidas de supervisión
El objetivo principal de estas medidas es evitar el uso de herramientas tecnológicas para obtener respuestas externas, ya sea mediante dispositivos físicos o aplicaciones basadas en IA.
Las autoridades educativas han insistido en la necesidad de preservar la integridad de la prueba, especialmente ante el auge de sistemas que permiten enviar y recibir información en tiempo real de forma casi indetectable.
Por ello, se están endureciendo los protocolos de acceso a los exámenes, con controles más estrictos en la entrada de las aulas y una vigilancia más activa durante el desarrollo de las pruebas.
En caso de detectarse el uso de dispositivos no permitidos, la normativa contempla la anulación del examen completo, lo que supone una sanción directa y sin margen de recuperación en esa convocatoria.
Cambios en el enfoque del examen
Más allá de la seguridad, la Selectividad 2026 también sigue la línea de reformas iniciadas en años anteriores, orientadas a reducir la memorización pura y dar más peso a la comprensión, el análisis y la capacidad de argumentación. Este cambio de enfoque busca precisamente dificultar el uso indebido de herramientas de IA, ya que los ejercicios tienden a requerir razonamiento aplicado, interpretación de datos y desarrollo de respuestas más personalizadas.
Se mantiene la tendencia a homogeneizar los criterios de corrección entre comunidades autónomas, con especial atención a aspectos como la coherencia, la expresión escrita y la ortografía, que pueden influir de manera significativa en la nota final.