El LNA libio amenaza con romper relaciones diplomáticas con España
La Cámara de Representantes de Libia ha trasladado al Ministerio de Asuntos Exteriores español una queja formal por la actuación del embajador de España en el país norteafricano, al que acusa de mantener una línea diplomática “poco clara” y de no relacionarse con las instituciones libias con el nivel de profesionalidad esperado.
En una carta firmada por Yousef Ibrahim Al-Aqouri, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional del Parlamento libio a la que tuvo acceso este periódico, las autoridades del país expresan inicialmente su voluntad de mantener y reforzar las relaciones bilaterales con España. El documento subraya el “profundo aprecio” hacia los vínculos entre ambos Estados y el interés mutuo en ampliar la cooperación política e institucional.
Sin embargo, el tono de la misiva se endurece al abordar la labor del representante diplomático español en Libia. La comisión parlamentaria asegura haber detectado una “falta de compromiso” con un enfoque diplomático “claro y esperado” en asuntos considerados de interés común entre ambos países. Según el escrito, esa actitud requeriría “un mayor grado de seriedad y claridad” por parte de la Embajada española.
El Parlamento del este del país también muestra su malestar por la manera en la que, según sostiene, la delegación diplomática española se relaciona con las instituciones “legítimas” del país, en especial con la Cámara de Representantes y otros organismos nacionales. A juicio de la comisión, el comportamiento del embajador no alcanza “el nivel profesional esperado de un representante diplomático de un país amigo” y podría terminar afectando negativamente a las relaciones entre Madrid y Trípoli.
Ante esta situación, las autoridades libias reclaman al Gobierno español que estudie el asunto “seriamente” y adopte “medidas correctivas” que permitan mejorar el desempeño de la Embajada en el país. La carta insiste en que esas actuaciones deben ajustarse a las normas diplomáticas internacionales y garantizar el respeto hacia las instituciones oficiales libias.
La advertencia más contundente llega en el último tramo del documento. La Cámara de Representantes señala que, si no se produce una “mejora tangible” en la actuación de la Embajada española, el Parlamento libio, “en coordinación con la institución militar”, podría suspender las relaciones diplomáticas con la representación de España en Libia hasta que se corrijan los comportamientos denunciados.
El texto plantea así una escalada diplomática de considerable alcance, al vincular directamente el futuro de las relaciones bilaterales a la actuación del embajador español. La amenaza de suspensión de relaciones supone uno de los mensajes más duros lanzados por las autoridades del este de Libia contra un país europeo en los últimos meses.
La carta concluye con una fórmula protocolaria de respeto institucional dirigida al ministro español de Asuntos Exteriores, aunque mantiene el tono de advertencia sobre la necesidad de reconducir la relación diplomática entre ambos países.