Juan Gallardo es una suerte de rey sin corona en Su Eminencia, porque ante él se arrodillan Melchor, Gaspar y el bueno de Baltasar cada cinco de enero en Sevilla, con la venia del Ateneo. La cabalgata que este humilde comerciante lleva impulsando desde hace ya 26 inviernos con la asociación cultural que él mismo incentiva recibirá un premio que su gente merece como casi nadie: la de poder recibir la medalla de la ciudad por parte del Ayuntamiento en un acto que tendrá lugar el 30 de mayo por el Día de San Fernando. Una que «él mismo cambiaría» antes siquiera de recibirla con tal de ver mejoradas las condiciones de vida de su barriada. Sabe que más que para él, y la labor que ha llegado a congregar a más de 850 personas en 24 carrozas en un barrio al que no quiere mirar casi nadie, esta medalla de la ciudad no es más que el más sincero de los tributos a quienes aún creen en que la calle Ingeniero de la Cierva, imán de drogas y venta ambulante por doquier, tiene aún solución. Porque también se vive de ilusiones en Su Eminencia. «En 1996 fundé mi supermercado, y todos los años poníamos allí a un rey, que solía ser uno de mis trabajadores, hasta que una vecina me dijo: 'Oye, Juan, ¿por qué no recuperamos el espíritu de los 80, y los cinco de enero salimos con coches de tracción animal, con burros, haciendo una cabalgata?'». Así comenzó todo. Eran tres coches de caballo los que salían a principios de milenio y una hora y media de recorrido. Hoy son casi seis, con estimaciones de más de 70.000 personas de público, según datos recabados por el Ayuntamiento de Sevilla. Luego, la familia García, en 2006, le propuso a Juan añadir vehículos de tracción mecánica y ahí la ambición de uno de los barrios más maltratados se disparó. «Alquilamos 24 camiones, de 3.500 kilos cada uno, y a partir de ahí lo que hacemos es decorar. Yo soy el presidente de la asociación, pero aquí somos más de diez trabajando en las carrozas», recapitula. Conocedor como casi nadie de todos los males de este punto del Cerro-Amate, Gallardo da en la clave sobre cuáles son los problemas más acuciantes de Su Eminencia. «Hoy no hay tanta droga, gracias a Dios, se respira mejor ambiente, pero todavía tenemos problemas, de los que no se escapan ni en España ni en el mundo», afianza. Para el alma máter de la cabalgata el drama capital de Su Eminencia pasa por la calle Ingeniero de la Cierva, que hoy sufre una «absoluta degradación», por la venta y el descontrol de la inmigración allí presente. Un deterioro que también explica a este medio Isabel, de la asociación 'Yo lucho por mi barrio'. «Soy trabajadora social, y desempeñamos nuestra labor en el colegio Adriano del Valle», subraya. «Les damos recursos: camas, colchones y carritos a quienes sí los necesitan», adiciona. «Aquí hay una inmigración descontrolada que no tiene de qué vivir y coge enseres de la basura y se ponen a venderlos por las tardes», argumenta desde su lado el propio Gallardo. Él refiere que lo que padecen allí muchas personas mayores no es una cuestión de nacionalidad, sino de civismo. «Esas personas están ahí y se hartan de beber, aunque en su religión no les permita beber, y si tienen ganas de hacer sus necesidades, se van a la palmera y orinan por donde pasan las madres », lamenta. «Créame que hay muchísimas personas que no quieren ir a la avenida a comprar, porque se están cargando el negocio tradicional que era tan bonito», manifiesta. El 30 de mayo, sus manos serán las de Su Eminencia para recibir la medalla de la ciudad. La esperanza no se negocia y menos en Sevilla.