El máximo cabecilla del Estado Islámico se esconde en Somalia y es el responsable del control de las finanzas del grupo
Las organizaciones terroristas, como el estado Islámico (Isis, Daesh) encubren su organización interna y los nombres que dan a conocer, como “emires” o portavoces, que tampoco son reales, no se corresponden con el organigrama real. Con ocasión de la neutralización de uno de los cabecillas en Nigeria, Abu Bakr ibn Muhammad ibn Ali al-Mainuki, se le ha presentado como “número 2” del califa Abu Hafs al-Hashimi, que se escondería en Siria
Sin embargo, fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN aseguran que, como suele ser habitual en las bandas delictivas, el auténtico jefe es el que controla el dinero, en este caso Abdul Qadir Mumin, al que se le sitúa actualmente em Somalia y que está al frente del Maktab al-Furqan de ISIS. Se trata del subgrupo de Daesh que supervisa las actividades operativas de ISIS en toda África Occidental y el Sahel, incluyendo la Provincia del Estado Islámico en África Occidental (ISWAP) en Nigeria y la Provincia del Estado Islámico en el Sahel (ISSP), que opera en Malí, Burkina Faso, Níger, Chad y Camerún, así como redes en Túnez, Argelia y Libia.
Sus responsabilidades principales incluyen la distribución de fondos, las franquicias que disponen de más dinero se lo traspasen a las más “pobres”. No se trata de grandes cantidades ya que el Estado Islámico no necesita mucho dinero para sobrevivir ya que armas, combustible, comida, etcétera, la roban. Así como los vehículos, en especial motos, en los que desplazan A lo que hay que sumar las donaciones que les llegan, normalmente en cuentas de criptomonedas.
Mainuki era un nigeriano nacido en 1982 en el Estado de Borno, una figura clave en la zona. Otras fuentes indican que el jefe de operaciones globales de ISIS es Hasan Ali Mujwal Hussein y su lugarteniente es Abu Ja’afar al-Shalahi