Sí, la música española es millonaria
Un dormitorio puede sonar en muchos rincones. Es posible bailar en un «no lugar». Y también cantar, saltar, revolverse con el micrófono en una mano y una muleta en la otra. Cuando parece que lo hemos visto (escuchado) todo, llega la música española y sorprende. El minimalismo casero de Rusowsky extendió su timidez hasta los recovecos más arriesgados de la electrónica o el R&B. Un «bedroom pop» que alimentó la escena tanto como el «Bodhiria» de Judeline, esa suerte de limbo conceptual y sonoro que hizo las delicias de quien sueña (y siente) despierto. Y de quien decide no rendirse ni ante el duelo, como fue el caso de Diego Ibáñez, cantante de Carolina Durante, que decidió entregarse (y a más no poder) a sus incansables ritmos durante la gira de uno de los más importantes discos de la banda, aún recién escayolado. La música de nuestro país ha sido y sigue siendo así en la última temporada: diversa, original, luchadora. Y, por tanto, de un éxito exponencial (que se lo digan a Rosalía) que se demuestra, en este caso, con datos. Se publica «Loud & Clear», informe anual que ofrece [[LINK:TAG|||tag|||63361c735c059a26e23f860d|||Spotify ]]sobre la economía del streaming musical y que muestra el desarrollo de ingresos, oyentes e impacto internacional de los artistas españoles. Un estudio que refleja que estamos rodeados de creadores prometedores y de alto valor.
Sin señalar nombres ni apellidos, el estudio ha concluido que los artistas españoles generaron, en 2025, «156 millones de euros en ‘‘royalties’’ solo en Spotify. Un dato que supone un 14% de subida, y más del doble desde 2021», explica Melanie Parejo, Head of Music de Spotify en el Sur y Este de Europa. Un dato superior al año anterior (137 millones) y que además esconde un matiz más que interesante. Pues ya no sólo se abraza la música española de élite y de despacho, sino que relucen cada vez más capas. «Esos ‘‘royalties’’ generados por la industria vienen en su mayoría del seno de los artistas independientes», asegura. Y matiza: «Spotify paga a cada artista por la cuota de ‘‘streams’’ (escuchas) que corresponda. No hay una tarifa estándar. Cuanta más audiencia, más posibilidades hay de generar ingresos».
Esta realidad es síntoma de la alta democratización de la música que, en parte, es posible gracias a las plataformas de «streaming». Lejos queda aquella crisis de la «piratería» que, a principios de la década de 2010, hizo que la industria tocase fondo. «Hoy hay más artistas generando 100.000 dólares en Spotify que con discos disponibles en tiendas en el momento de mayor auge del CD», plantea Parejo a un nivel global. «La carrera hacia la cima tiene cada vez más corredores», continúa, subrayando hasta qué punto, en esta maratón repleta de ritmos, el caso español es cada vez más millonario: «50 artistas generaron más de medio millón de euros en un año en Spotify en 2025. Y, si hablamos de superar el millón, son 20». De nuevo sin señalar nombres, pero celebrando que, además, nuestra música se descubre tanto dentro y fuera de España: «El año pasado artistas españoles fueron descubiertos más de 3.200 millones de veces por usuarios que los escucharon por primera vez». Y que así siga, que nunca dejen de sorprendernos.