Las Ventas coordina la gran estrategia mundial del toreo con las delegaciones de ocho países
El universo institucional del toro bravo ha consolidado su estructura de defensa internacional en el marco de la Feria de San Isidro. La Sala Antonio Bienvenida de la Plaza de Toros de Las Ventas ha albergado el acto público conmemorativo por los dos años de andadura del Consejo Internacional de las Culturas Taurinas (CICULT). La cita, celebrada bajo el lema “Dos años de brega y solidaridad”, ha estado coordinada por la Fundación Toro de Lidia (FTL) en calidad de entidad anfitriona, reuniendo en una misma mesa de trabajo a los líderes sectoriales de los ocho países donde se preserva la tauromaquia: España, Francia, Portugal, México, Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador. El foro, moderado por Borja Cardelús, ha servido para trazar un diagnóstico pormenorizado de los desafíos jurídicos y políticos que afronta el sector a ambos lados del Atlántico.
La unificación de un discurso de comunicación contemporáneo y el rigor en el blindaje legal se han postulado como los objetivos prioritarios del organismo para garantizar la subsistencia del rito. El presidente de la FTL, Victorino Martín, inauguró el balance exponiendo el éxito del modelo español basado en la creación de circuitos de promoción nacionales y la Copa Chenel. Por su parte, el doctor en antropología francés François Zumbiehl aportó la perspectiva técnica al denunciar que las leyes de bienestar animal internacionales adolecen de un grave defecto de forma: se redactan bajo un patrón global unificado que ignora la especificidad biológica de cada especie, omitiendo de manera sistemática las condiciones de libertad y las necesidades zoológicas concretas en las que se cría el toro de lidia en el campo.
El análisis del panorama americano desveló realidades de contrastada disparidad política y social. La nota de mayor optimismo la aportó el representante de Tauromaquia Mexicana, Manuel Sescosse, quien destacó que el país azteca conmemora este año el historico aniversario de los 500 años de toros en México. Sescosse alertó de que, aunque la afición es mayoritaria, los colectivos opositores disponen de un alto músculo financiero y estrategias muy definidas, una amenaza que combaten impartiendo cursos específicos para dotar a los propios abonados de herramientas didácticas y argumentarios sólidos destinados a defender los valores culturales de la Fiesta en el espacio público.
En el extremo opuesto de la seguridad jurídica, los portavoces de Colombia y Ecuador detallaron los severos escenarios de resistencia administrativa a los que hacen frente. El director de Cormanizales, Juan Carlos Gómez, recordó la inminente entrada en vigor en junio de leyes restrictivas en Colombia, quedando la viabilidad de sus ferias a la espera de que los tribunales fallen diversas demandas constitucionales presentadas por el sector y confiando en un próximo relevo gubernamental que amplíe el periodo de transición. Desde Ecuador, Santiago Aguilar expuso el éxito del colectivo "Únete", una Unión Nacional de Espectáculos que ha logrado aglutinar a los sectores industriales, científicos y productivos del país para frenar y desnaturalizar en la Asamblea la tramitación de una restrictiva ley orgánica de protección animal, blindando en el texto definitivo el amparo a las tradiciones artísticas y populares de los pueblos.
La cumbre internacional concluyó analizando las realidades estables pero previsoras de las repúblicas de Perú y Venezuela. Pablo Gómez, en representación de la Asociación Cultural Taurina del Perú, celebró el extraordinario momento de salud y masiva respuesta de público que vive el país andino, aunque confirmó que ya elaboran planes de contingencia jurídica preventiva ante posibles giros en la gestión política de la nación. Finalmente, el presidente de Asotaume, Eladio Quintero, aplaudió el heroísmo de la afición de Venezuela, que consigue mantener la organización de sus ferias de máxima categoría a pesar de la compleja coyuntura política y del severo hándicap que arrastran los ganaderos locales para la regeneración y el refresco de las sangres del campo bravo.