Mundial 2026, África
Confieso que siento un inmenso orgullo al pensar en lo que representa este momento para África. Porque detrás del fútbol siempre hay una historia humana, una historia social. Hay madres que alimentan esperanzas. Hay padres que imaginan horizontes para sus hijos. Hay niños que persiguen un balón soñando con pisar algún día ese césped.
La Copa del Mundo de 2026 dejará una estampa inédita. África estará representada por diez selecciones: Argelia, Cabo Verde, Costa de Marfil, Egipto, Ghana, Marruecos, República Democrática del Congo, Senegal, Sudáfrica y Túnez. Diez banderas. Diez himnos. Diez selecciones llevando el nombre de África hasta el mayor escenario del fútbol.
Pero lo verdaderamente importante no está en la cifra. Está en todo lo que despertará y en lo que nos hará sentir. Cada vez más futbolistas nacidos fuera de África eligen vestir la camiseta de la tierra de sus padres y de sus abuelos. Porque, a veces, una camiseta guarda mucho más que unos colores. Guarda recuerdos, afectos y el sentimiento de pertenecer a una historia que atraviesa generaciones.
Marruecos abrió una puerta en Qatar. No solo ganó partidos. Hizo soñar. Durante unas semanas, millones de africanos sintieron cada victoria como si fuera propia. El fútbol se convirtió entonces en algo más que un deporte: en una experiencia compartida de un extremo al otro del continente. Porque cuando ruede el balón, África no solo estará compitiendo. Estará viendo a sus hijos ocupar el lugar que les corresponde.
Y entonces, por unos instantes, el marcador será casi lo de menos. Porque millones de personas se verán reflejadas en quienes saltan al campo y compartirán una misma ilusión. En muchos hogares africanos, el Mundial comenzará mucho antes del primer partido.