La Pax Vaticana
Ahora que el Papa va camino de sacarse el C1 de catalán y aprender a preparar unos buenos calçots, una de las incógnitas de la sesión de control era saber si sus señorías volverían a fer patxoca, como cuando el lunes acudieron peinados con colonia para escuchar, muy modositos, los toques de atención del santo padre, a diestra y siniestra. Fer patxoca o fer goig, para los mesetarios despistados, vendría a ser algo parecido a lucir aseado, provocar que los demás piensen que da gusto verte.
Ciertamente hubo socialistas que lucían más relajados que en la última sesión de control cuando entraron en el hemiciclo como sanchista sin diazepam, sobresaltados por la entrada de la UCO a Ferraz. Sin embargo, la comunión que consiguió el Papa a comienzos de semana no volvió a repetirse porque las treguas vaticanas en el Congreso son como un alto el fuego en Ormuz: se respeta, pero no mucho.
Las casas de apuestas también echaban humo con la pregunta de quién sería el primero en trazar la inevitable analogía eclesiástica y fue Núñez Feijóo el que hizo ricos a los osados.
El líder de la oposición nos regaló su versión más escolástica. Escudriñó todos los silogismos aristotélicos para concluir que, por acción u omisión, Pedro Sánchez es un desahogado que debe convocar elecciones. Si sabía lo de la corrupción, malo; si no lo sabía, casi que peor porque en la patria de la picaresca suele haber un cierto consenso en que es mejor que te gobierne un golfo a un tolili. La tregua vaticana no impidió a Feijóo usar un tono muy duro para preguntar al presidente cuánto más piensa «estirar esta basura».
Con todo, lo que más picó a Sánchez fue que su adversario recuperase alguna perla de los diarios de Leire la fontanera para referirse a él como P.S. Tiene a gala el PSOE usar en monopolio la marca «M. Rajoy» y no piensa desistir ni siquiera ahora que los tribunales han ratificado que el ordenador destruido a martillazos en Génova fue un bulo legendario. Son tiempos recios y Sánchez ya no puede disimular un desgaste que le lleva a ser cada vez más previsible.
Un poco de cinismo (las legislaturas son cuatro años y no deben acortarse), un poco de técnica del espejo (ahora que me afean el uso de cloacas mafiosas contra el Estado de Derecho, hay que ver qué oposición más marrullera tengo) y, si acaso, recuperar el hit de los señores poderosos en cenáculos de poder. Insistió mucho Sánchez en que el PP es siervo de una élite a la que le molestan las cosas buenas que hace el sanchismo.
En realidad, el sanchismo-cholismo porque Sánchez pareció parafrasear a Simeone cuando insistió en la idea de seguir molestando a los poderosos. El Cholo asistió a la misa de Cibeles y ese pequeño milagro bien valía un guiño presidencial en la resaca del discurso papal.
Llegó entonces el turno de Míriam Nogueras a la que el Reino de España nunca podrá agradecer lo suficiente haberlo hecho pionero de una nueva manifestación cultural. De igual manera que ya teníamos belenes vivientes, la portavoz de Junts nos regaló esta semana el concepto de meme viviente: representar en vivo y en directo el «señora, suélteme el brazo» con la intervención estelar nada menos que del vicario de Dios en la tierra.
La paciencia de Prevost fue directamente proporcional a la turra que le dio la indepe con que hablase catalán en Barcelona. Si acosan a una niña en un colegio de Canet, cómo no van a dar la chapa al Papa en el Congreso.
El caso es que tras ese alarde de sonrisa forzada, Nogueras volvió a su ser natural y preguntó a Sánchez, con maquinal bordería, que cómo ve a Cataluña. El marido de Begoña hace tiempo que juega con la idea de que está hasta el moño de Junts, por lo que contribuyó a la performance: «La veo muy bien», dijo con estudiada displicencia para volver a sentarse en su escaño, donde tuvo que aguantar que Nogueras le recriminase que Leon XIV haya usado más el catalán en una hora que él en toda su carrera. Él, que trajo los pinganillos de la ONU al Congreso. Menos mal que al presidente siempre le quedará el baño y masaje de Bildu, con b de blanqueamiento. Mertxe Aizpurua hizo un ez, baina bai (para los mesetarios, un no pero sí). Qué mal la corrupción, pero qué ganas de que Pedro siga en Moncloa.
La frágil Pax Vaticana también sirvió para que Carlos Cuerpo anunciara que el día 23 presentará el cuadro macro presupuestario, el penúltimo paripé. El vicepresidente segundo sigue convencido de que la mejor defensa es actuar como una merluza sin sal. Todo lo contrario que Félix el Monaguillo; Bolaños abusó de las gracietas sobre ser buen cristiano mientras Sánchez se mentalizaba para acudir por fin a una misa católica. Muy cool, muy barcelonesa, pero misa al fin y al cabo. Todo sea por lucirse en su crucial caladero de votos. Peinado con colonia en la Sagrada Familia. A fer goig.