La X de las «cloacas»
Mucho se habló en su día de la X del GAL, y parece que va por el mismo camino la X de las «cloacas». Aunque nunca se llegase a demostrar, la X del GAL era Felipe González, o al menos todo el mundo tiene esa convicción, por mucho que el rigorismo de nuestro garantista sistema judicial no llegara a tal conclusión.
De igual manera, no hay nadie con seriedad que no crea lo que usted y yo sobre la X de la fontanería sanchista. Cosa distinta es el teatro. O sea, que lo de que P.S. podía haber sido Pedro Saura, Paco Salazar o Perico de los Sarmientos, por decir cualquier cosa, es teatro del malo. Creer eso no es propio de gente bien informada. Para reírse de nosotros ya está el presidente cuando nos dice con tono aflautado que está trabajando en los presupuestos del 27. A eso se va a dedicar la nueva TelePedro en cuanto empiece a emitir: a entretenernos con el circo. Pedro ya sabemos que es capaz de incluso de lo peor para él con tal de permanecer asido al butacón. Por eso travestirse de propagandista católico es pan comido para nuestro hoy devoto timonel. Le han dicho en la logia que tiene que parecer papista y va detrás de Su Santidad como su escolanillo, aparentado una religiosidad que en realidad detesta.
Una farsa más, como la de los cinco días famosos donde parece que X urdió la creación del pantano en el que había que ahogar a jueces, fiscales, policías, guardias y periodistas. O sea, que Leire no trabajaba sola, como es hoy evidencia nacional. Le pagaba el partido los desplazamientos, le reservaba los billetes, y soportaba los gastos de su sigiloso y suburbial trabajo. Por eso dijo que ella era una periodista que iba por libre y que apenas se reunió dos veces con Cerdán. Ahora resulta que fueron 39 y que hasta Marlaska le puso escolta.
Marlaska es otro de esos personajes a los que el término bellaco le queda corto. Acostumbra nuestro exjuez a negar o afirmar todo siempre con gran rotundidad, para después hacer el ridículo con idéntica prestancia. La directora de la Guardia Civil nunca habló con Leire, «en término de ningún tipo». Era «absolutamente falso» que estuviera previsto que Delcy Rodríguez entrase en España la noche de las maletas. La contundencia marlaskona es solo equiparable a la mendacidad de su padrino. Tan grande como la falsedad de que Leire no había pasado nunca por la Fiscalía. Al menos dos veces se reunió con Diego Villafañe, mano derecha de Alvarone. Dos que sepamos, bajo la tapadera de que iba acompañando al denominado «abogado de las cloacas», Teijelo, que presumía de tener a 61 periodistas a sus órdenes. Leire sería uno de ellos, jajá.
Los fiscales decentes se ríen porque saben que es imposible que Villafañe viese a Leire sin el consentimiento de Álvaro García Ortiz. Otro servicio del gallego a la causa general, para que la sanchosfera no pudiera ganar nunca relato alguno. La sacrosanta Fiscalía de doña Peramato ha tenido que reconocer ahora que se reunieron allí porque Anticorrupción había pedido el libro de registros de entrada al edificio del Ministerio Público. De lo contrario seguiríamos en Babia. Más o menos como pretende PS que sigamos. Solo que cada día salen más datos y más pruebas.
La cercanía de la «fontanera» a la presidenta del partido, Cristina Narbona, pareja de del santo Borrell, es bastante inquietante. «Vente a comer con nosotros», le dijo la jefa sociata a nuestra «investigadora», que le habría mandado el recado de que «yo también puedo hablar». Abruma, por lo demás, el aluvión de nuevas fotos de Sánchez con Leire, y eso que no se conocían de nada. O el dato aportado por Soraya Rodríguez, según el cual nuestra ilustre pocera arregló las tuberías de las primarias que «ganó» Sánchez y ensuciaron Koldo y Cerdán. Era la responsable de redes. No sabemos si sociales o soterradas. Las redes, en general. Y la X de las «cloaca» y PS, en particular.