"No se arregla ni con gritos, ni con persecuciones ni tampoco con castigos": el aviso de un psicólogo a los padres con hijos adolescentes
La convivencia familiar y el reparto de responsabilidades en casa suelen convertirse en uno de los principales focos de conflicto durante la adolescencia. Muchos padres sienten que sus hijos no colaboran en las tareas domésticas y que cualquier petición acaba derivando en discusiones, excusas o negativas.
Para intentar tranquilizar a gran parte de los padres, el psicólogo especialista en jóvenes Alfonso Navarro ha ofrecido algunos detalles sobre cómo se debe actuar en este sentido con los hijos. Con ello, ha realizado una publicación en sus redes sociales por la que ha mantenido una conversación con una damnificada por esta situación.
La mujer plantea una queja habitual en muchos hogares: "Mi hijo no ayuda en nada en casa". A partir de ahí, el especialista comienza analizando una cuestión que considera fundamental, y esta es la forma en la que los padres transmiten esas responsabilidades. Cuando la madre explica que suele dirigirse a su hijo con frases como "Luis, cariño, por favor, ayúdame a poner la mesa", Navarro le señala un posible problema de enfoque.
"Si tú planteas las obligaciones de casa como una ayuda es normal que no lo vivan como una responsabilidad
Según explica, si las tareas domésticas se presentan constantemente como una ayuda o un favor hacia los padres, es más fácil que los adolescentes las perciban como algo opcional. "A ver si tú planteas las obligaciones de casa como una ayuda, de alguna manera es normal que no lo vivan como una responsabilidad suya", comenta durante la conversación.
Navarro defiende que las tareas del hogar no deberían entenderse como favores que los hijos hacen a sus padres, sino como responsabilidades compartidas para que la convivencia funcione correctamente. En ese sentido, recuerda que todos los miembros de la familia forman parte del mismo sistema y tienen obligaciones acordes a su edad.
"Lo que deberían es obedecer y no estar cuestionando eso", afirma, insistiendo en que la organización doméstica requiere una estructura clara y unas normas conocidas por todos. Durante la conversación también aparece otro problema frecuente. La madre reconoce que, más allá de las tareas concretas, siente que su hijo no la toma en serio cuando intenta marcar límites o pedir colaboración.
"Lo que tenemos es un problema de autoridad"
Para el psicólogo, ahí es donde entra en juego una cuestión más profunda: la autoridad parental. "Lo que tenemos es un problema de autoridad", señala, añadiendo que se trata de una situación "supercomún" en muchas familias con adolescentes. Sin embargo, también lanza una advertencia importante. Recuperar esa autoridad no pasa necesariamente por endurecer el trato ni por aumentar los enfrentamientos diarios.
"Eso no se arregla ni con gritos, ni con persecuciones ni con castigos", explica. A su juicio, la clave está en ejercer una autoridad firme, coherente y constante, donde las normas estén claras y las consecuencias sean previsibles, sin necesidad de recurrir a dinámicas de confrontación permanente.