El Mundial y la madre que lo parió
Ha comenzado el Mundial de las 48 selecciones y los tres países anfitriones con varias cosas a destacar en sus inicios que amenazan con ir a más con el paso de los días y de los partidos importantes. La más destacada es la deportación del árbitro somalí al que han negado la entrada en Estados Unidos, y es que organizar una cita de semejantes dimensiones en un país gobernado por un sátrapa tiene consecuencias ante las que la FIFA prefiere mirar hacia otro lado, no vaya a dejar de ingresar sus millones pertinentes. Como solo importa el negocio, pasaremos por alto los robos de material a la selección inglesa o el cadáver en descomposición aparecido en las inmediaciones de la concentración de Irán (y solo llevamos cuatro jornadas de torneo). Si el país anfitrión se llamara Ruanda diríamos que cómo es posible organizar un evento así en un país del tercer mundo, pero al tratarse de los americanos, mejor hacernos los locos.
En cuanto a lo futbolístico, que es lo que nos ocupa, la ambición de sumar equipos para que se jueguen más partidos y, por tanto, haya más ingresos para los de siempre, hace imposible soportar algunos encuentros que carecen del nivel que se espera de una cita mundialista. Participan selecciones que no tienen nivel para la Segunda División española y, por mucho que se intente vender de otra manera, hay partidos soporíferos, difíciles de aguantar con los ojos abiertos. Hay ganas, eso sí, de ver ya a las grandes candidatas, aunque debuten contra selecciones que bien pueden considerarse «sparrings», para poder ir palpando dónde está cada uno.
Brasil, la única que ha debutado contra un rival digno,no dejó muy buenas sensaciones colectivas y, salvo algún destello de Vinicius, parece que Ancelotti tiene trabajo por delante. Lo mejor del partido fue descubrir a Ayyoub Bouaddi, primera gran revelación del torneo y que debe tener a los directivos del Lille frotándose las manos.
Alemania, Argentina o Inglaterra todavía están por ver, pero son Portugal, Francia y España quienes tienen que ratificar el favoritismo con el que llegan a esta cita mundialista. De momento, a los españoles nos toca arrancar contra Cabo Verde, recuperar a los lesionados y encontrar buenas sensaciones. ¡Here we go!