Fiesta grande en el Azteca con el homenaje al "Memo" Ochoa
El Estadio Azteca vivió ayer una fiesta mayor que en la ceremonia inaugural. La «Tri» goleó a Chequia, se clasificó como primera de grupo e imbatida y tuvo tiempo para homenajear al «Memo» Ochoa. Javier Aguirre decidió a falta de algo menos de un cuarto de hora que el legendario guardameta viviera el que puede ser uno de sus últimos momentos de gloria. Apareció Ochoa en el minuto 78 y el Azteca enloqueció con la presencia del portero en su sexto Mundial. Fue convocado para las ediciones de 2006 y 2010, pero su explosión llegó ante Brasil en 2014. Repitió convocatorias en 2018 y 2022 y en su país ha alcanzado la media docena de campeonatos.
«Lo único que tengo es agradecimiento por el cariño de la gente, con los compañeros y por supuesto con el entrenador por dejarme vivir este último momento. Me pasan muchos años por la cabeza, mi primer partido aquí, en esta portería. Levantar trofeos en esta cancha con el América, muchos momentos con la selección de eliminatoria, de Mundiales, el cariño de la gente», apuntó el que fuera medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio.
Ochoa, que recibió el brazalete de capitán de Edson Álvarez, fue manteado por sus compañeros al final. «Gracias a mi familia pude llegar a este esprint final. Fueron muchos momentos de perseverancia y sacrificio y sin su aliento no habría sido posible, porque hubo muchos momentos de soledad. Lo comparto con ellos y todo porque me voy con la cabeza en alto», apuntó. «Me voy vacío por haber entregado todo a la selección», concluyó el guardameta, que ya había anunciado que una vez terminada la Copa del Mundo se retirará del fútbol.
Sus compañeros, de Mateo Chávez a Gilberto Mora, le reconocen como líder del grupo. «Se lo merece, es una increíble persona, un gran jugador. Es un ejemplo para nosotros, es el primero en estar en el gimnasio, el último en irse, es un ídolo para nosotros que nos ha guiado como grupo», apuntó Chávez, el autor del primer gol ante Chequia.
Los europeos llegaban obligados a ganar si querían seguir vivos en el torneo. Eso provocó que durante la primera mitad dominaran, pero el desacierto ante la portería de Rangel permitió a los anfitriones vivir cómodos. En la segunda parte, México decidió ir a por el partido y encontró recompensa en el gol de Chávez. Con los checos lanzados al ataque llegó el segundo tanto de Quiñones. La aparición de Ochoa en el campo convirtió el partido en una fiesta a la que puso colofón Álvaro Fidalgo con otro tanto en el descuento. México ha logrado por primera vez tres victorias consecutivas en un Mundial. «Tenemos un equipo que ha crecido sin complejos», apuntó Javier Aguirre.