Sabia, el súper que convierte comprar sano en conversación
Dori López habla de Sabia como quien habla de una tienda online, pero también de algo más ambicioso: una nueva forma de comprar. No se trata solo de llenar un carrito con productos saludables, sino de hacerlo conversando con una inteligencia artificial que conoce las preferencias, objetivos, intolerancias y necesidades del usuario.
La idea parece sencilla, pero apunta a una transformación más profunda del comercio electrónico: pasar de buscar, filtrar y comparar productos a dejarse guiar por una conversación personalizada. «Un supermercado conversacional es un supermercado propulsado por una atención completamente personalizada en una conversación», resume la CEO de Sabia. En su visión, la compra online del futuro no se hará mayoritariamente navegando por categorías, sino hablando con una IA de cabecera, ya sea ChatGPT, Gemini, Claude o un asistente especializado. Sabia quiere ocupar precisamente ese espacio en el ámbito de la alimentación saludable y el bienestar.
La plataforma combina varias capas. Por un lado, un supermercado online de productos saludables. Por otro, una comunidad de profesionales de la salud y el bienestar que pueden ofrecer sus servicios dentro del ecosistema. Y, en el centro, una inteligencia artificial diseñada para acompañar al usuario durante el proceso de compra. La promesa es que el consumidor pueda decirle qué necesita, qué le preocupa o qué objetivo tiene, y que Sabia le ayude a elegir productos adecuados a su perfil.
Filtrar el ruido
La clave, según López, está en filtrar el ruido. La alimentación saludable se ha convertido en un territorio saturado de mensajes, etiquetas, modas, promesas y contradicciones.
Mucha gente quiere cuidarse, pero no siempre sabe cómo hacerlo. «Estamos un poco colapsados con tanta información, muchas veces contradictoria. Sabemos que queremos cuidarnos, pero no sabemos cómo», explica.
Ahí entra el supermercado conversacional: no como un simple buscador de productos, sino como una herramienta que interpreta la necesidad del usuario. Sabia puede recordar conversaciones anteriores, tener en cuenta intolerancias, alergias, preferencias alimentarias, objetivos nutricionales o incluso las características de la familia. Con esa información, adapta la compra a cada caso. López sostiene que comprar sano se ha vuelto demasiado difícil para muchos consumidores.
Pone un ejemplo cotidiano: entrar en un supermercado convencional puede convertirse casi en una prueba de resistencia. «Tienes que entrar en modo ninja», ironiza. Mientras los productos menos saludables suelen estar más visibles o cerca de las cajas, los productos básicos o más adecuados no siempre son fáciles de encontrar. A eso se suman las dudas sobre calidad, composición, suplementos, intolerancias o necesidades concretas.
Una IA que nos guía
Sabia intenta simplificar ese camino. La plataforma tiene dos puertas de entrada. En soysabia.es, el usuario puede comprar como en una tienda online tradicional, navegando por categorías y filtros. Pero en hola.soysabia.es, el modelo cambia: ya no hay una tienda al uso, sino una conversación. El usuario habla con Sabia y la IA le va guiando. «Empiezas una especie de viaje muy personalizado acerca de lo que necesitas», explica López.
Ese viaje puede incluir productos de alimentación, suplementos nutricionales o incluso la recomendación de hablar con una profesional concreta si el caso requiere acompañamiento humano.
La frontera entre automatización y criterio profesional es uno de los puntos más sensibles del proyecto. En alimentación y bienestar, una recomendación incorrecta puede tener consecuencias. Por eso Sabia no está concebida como una IA que contesta siempre, sino como un sistema con distintos niveles de riesgo. No es lo mismo decir que no te gusta el queso que indicar que tienes una intolerancia, una alergia o que estás tomando medicación.
López, que es informática de formación, explica que el diseño del asistente se ha trabajado junto a nutricionistas y asesores para definir cuándo la IA puede responder y cuándo debe derivar al usuario a un profesional. La tecnología, en ese sentido, no pretende sustituir al especialista, sino actuar como una primera capa de orientación y acompañamiento.
La comunidad de profesionales es otra pieza del modelo. Sabia está incorporando nutricionistas, entrenadores, coaches y perfiles vinculados al bienestar, pero López insiste en que no se trata simplemente de creadores de contenido. Quienes ofrecen servicios deben contar con titulación, formación, experiencia probada o buenas referencias. La plataforma realiza un proceso de incorporación y aplica criterios de selección para cualificar a esos profesionales.
El proyecto llega al mercado en un momento en el que la salud, el bienestar y la alimentación consciente ocupan cada vez más espacio en las decisiones de consumo. Pero López advierte de una paradoja: cuanto más crece el sector wellness, más difícil puede resultar distinguir entre lo útil y lo puramente comercial. "Cuidarse no tiene por qué ser caro", afirma, aunque reconoce que alrededor del bienestar hay muchos intereses cruzados, mucho marketing y productos que se encarecen por el envoltorio, el relato o la promesa.
Transparencia y confianza: la clave
Por eso Sabia ha querido construir no solo un catálogo, sino también un marco de confianza. La plataforma cuenta con un manifiesto que comparte con profesionales, usuarios y colaboradores. Para López, los valores del proyecto no son un añadido, sino parte central de su propuesta. En un entorno digital donde unas pocas plataformas concentran cada vez más poder, cree que la transparencia, la pertenencia y la confianza serán determinantes.
"Sin confianza, los proyectos del futuro no van a ser nada", sostiene. La afirmación tiene que ver también con su visión de la tecnología. Antes, explica, construir una plataforma suponía desarrollar gran parte del código desde cero durante meses. Ahora, con la irrupción de la inteligencia artificial generativa, el valor no está solo en la tecnología base, sino en cómo se aplica a un problema concreto, con qué criterios y con qué comunidad detrás.
Sabia nace, además, con una experiencia empresarial previa. Detrás de la startup está Innova Digital Export, la agencia fundada por López hace dieciséis años. La compañía tiene también experiencia en mercados asiáticos y una filial en China, un país que la CEO cita como referencia por su integración entre lo online y lo offline. Allí, explica, el comercio no se entiende como una batalla entre tienda física y tienda digital, sino como una experiencia integrada.
Ese enfoque inspira parte de la visión de Sabia. López habla de una compañía "digital first" e "IA first": nacida desde el principio con una lógica digital y con la inteligencia artificial como eje. No tiene que adaptarse a una estructura previa ni resolver conflictos con tiendas físicas. Puede diseñar el modelo directamente para un consumidor que ya compra, compara, conversa y decide en entornos digitales.
A corto plazo, la compañía quiere reforzar las funcionalidades que ya tiene y acompañar al usuario en una transición que todavía está comenzando. Sabia está preparada para que, dentro de la conversación, el asistente pueda incluso añadir productos al carrito sin que el usuario tenga que navegar por la tienda. Pero López admite que el consumidor todavía se está acostumbrando a esa forma de comprar. La tecnología va por delante del hábito.
A medio y largo plazo, el proyecto quiere incorporar nuevas funcionalidades, conectar con otros catálogos, integrar producto fresco o local y ofrecer herramientas también para profesionales. La ambición es grande. Cuando le preguntan cómo imagina Sabia dentro de cinco o diez años, López resume la misión con una frase: "Transformar el sector consumo".