Luka Modric: "Mourinho que no me llame para el Real Madrid. Es uno de los grandes"
Luka Modric lleva semanas protagonizando titulares que van mucho más allá del césped mundialista. El centrocampista croata, que venció a Ghana con una asistencia decisiva en el minuto 83 para sellar el 2-1 y la clasificación a los dieciseisavos del Mundial, volvió a monopolizar la atención en la zona mixta cuando en Onda Cero le preguntaron por José Mourinho y por el Real Madrid. La respuesta fue tan rápida como su propio juego: "No, no, que no me llame. Le deseo suerte como siempre, es un grande, uno de los mejores. Tengo un cariño especial por él".
La conexión entre ambos viene de lejos. Mourinho fue quien convenció a Florentino Pérez de desembolsar 42 millones de euros por un centrocampista del Tottenham al que buena parte del entorno madridista miraba con escepticismo. El tiempo enterró todas las dudas. Modric se ganó el Bernabéu, se ganó el mundo y terminó convirtiéndose en una de las referencias históricas del club. Ahora el técnico portugués ha vuelto al banquillo blanco y construye su nuevo Real Madrid sobre la intensidad de Federico Valverde y el liderazgo de Jude Bellingham, y ya busca en el mercado a alguien que ocupe ese espacio que dejó el croata, con Enzo Fernández como candidato principal a un coste que ronda los 130 millones.
Un regreso, pero de otra manera
El futuro de Modric en el vestuario, sin embargo, sí podría tener sello blanco, aunque con otro tipo de credencial. Florentino Pérez ya le transmitió que las puertas del club permanecen abiertas cuando el croata decida colgar las botas, ya sea como director deportivo, asesor o en cualquier otra función dentro de la estructura.
A sus 40 años, Modric llegó a este Mundial después de superar una doble fractura del hueso cigomático sufrida ante la Juventus, una lesión que requirió cirugía y que puso en riesgo su presencia en el torneo. Debutó con máscara protectora y sin aparente mella en su nivel, lo que no sorprende a quien siguió su temporada en el AC Milan: 37 partidos, 2.864 minutos, dos goles y tres asistencias antes de que el club quedara fuera de la Champions, una circunstancia que puede acelerar su adiós.
Modric acumula ya 200 partidos con Croacia, una cifra que lo coloca en una élite. Sus compañeros lo celebraron tras el duelo ante Panamá vistiendo camisetas con la leyenda "200, Infinite Legacy", y la asistencia que firmó ante Ghana lo convirtió en el jugador de mayor edad en registrar una en la historia del Mundial, con 40 años y 291 días. Cada detalle habla de un futbolista que apura cada minuto con una lucidez que solo da el tiempo: "Estoy disfrutando de todo esto, de cada entrenamiento y cada partido, porque sé que estoy en una edad que cada vez está más cerca el final."
La próxima cita es el 2 de julio en Toronto, ante Portugal, en lo que sería el primer enfrentamiento entre ambas selecciones en la historia de la Copa del Mundo. Modric sabe que el camino se acorta. Las dos semifinales mundialistas anteriores han disparado las expectativas de una afición que a veces pide lo que la realidad no puede garantizar, algo que el propio capitán pone sobre la mesa sin rodeos: "Después de 2 mundiales que hemos hecho resultados grandes, hay mucha presión y la gente espera de nosotros cosas que a lo mejor no son reales". La clasificación ante Ghana, con todo lo que costó, al menos despeja el camino inmediato. "Era importante pasar de grupo, nuestro primer objetivo. Lo hemos conseguido y estamos muy contentos", resumió. El equipo funcionó como nunca hasta ahora en el torneo y Modric apela al carácter que siempre ha distinguido a los suyos: "Estamos acostumbrados a pelear, a dar todo hasta el final y si hacemos eso, con la calidad que tenemos, siempre llega la recompensa."