La directora de la Agencia Tributaria deja el cargo en pleno malestar interno por Cataluña y Zapatero
La directora general de la Agencia Tributaria (AEAT), Soledad Fernández Doctor, ha abandonado hoy el cargo, según han confirmado desde el propio Ministerio de Hacienda. Fuentes de este departamento aseguran que Fernández Doctor, tras realizar un "gran trabajo" durante cuatro años al frente de la AEAT, "pidió hace ya meses un relevo y se consensuó posponer cualquier cambio a la finalización de la actual campaña de renta, que acabó ayer".
Fuentes conocedoras de la situación de la AEAT aseguran que la salida de la directiva se produce en un momento de gran malestar interno por cuestiones como la de la financiación autonómica. En los últimos meses, se ha barajado la posibilidad de evolucionar hacia un modelo de Agencia Tributaria en red, lo que supondría un riesgo de fragmentación de la AEAT. Entre los funcionarios adscritos a este departamento causó gran malestar la propuesta lanzada por la Generalitat de Cataluña en julio del año pasado para recaudar directamente todos los impuestos generados en su territorio y gestionarlos desde una Hacienda propia.
Aunque la asunción de estas competencias dependerá de las mayorías parlamentarias en el Congreso de los Diputados y de las modificaciones legislativas necesarias para que el Estado delegue formalmente estas funciones, organizaciones como la de Técnicos de Hacienda (Gestha) o los Inspectores de Hacienda mostraron su rechazo a la creación de una agencia propia catalana que rompería la caja común. Los inspectores han advertido de que "el sistema se quebraría por completo", ya que esta agencia fiscal regional, que actualmente gestiona sólo los impuestos propios y cedidos, pasaría a controlar también los tributos estatales que se devengan en esa comunidad, como por ejemplo el IRPF o Sociedades, pero también tendrían el control de Actividades Económicas, el IVA o el sistema de información único, que los inspectores han bautizado como la "joya de la corona" de la Agencia. Si se llevara a cabo, esta decisión provocaría "situaciones de desigualdad, desintegradoras para la ciudadanía" y afectaría "al deber constitucional de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos".
La marcha llega también en un momento especialmente delicado para la Agencia Tributaria por la investigación al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Tras apreciar indicios de un posible delito contra la Hacienda Pública y de contrabando por las joyas valoradas en 1,3 millones de euros halladas en el despacho del ex presidente del Gobierno, José Luis Calama, magistrado de la Audiencia Nacional, ha ofrecido a la Agencia Tributaria, a través de la Abogacía del Estado, personarse como acusación al considerarla “potencial perjudicada".
Hasta ahora, el Ejecutivo había guardado silencio respecto a este posibilidad. Sin embargo, según informó LA RAZÓN en su edición de ayer martes, el Ministerio de Hacienda sopesa ahora iniciar los trámites para que la Abogacía del Estado se persone en la causa. La personación no implica un pronunciamiento sobre la culpabilidad de Zapatero, pero sí supone reconocer que existen intereses públicos susceptibles de protección dentro del procedimiento.
Otras posibles salidas
La salida de Fernández Doctor podría no ser la única que se produzca. Aunque las mismas fuentes de Hacienda aseguran que en el AEAT "no se ha producido ninguna dimisión ni existe ninguna crisis interna", otros consultados aseguran que habría al menos dos altos cargos más de la agencia que habrían solicitado dejar su puesto, un extremo en todo caso sobre el que no existe unanimidad entre las fuentes manejadas por este periódico.
Desde Hacienda aseguran que el relevo de Fernández Doctor llega en un momento en que se consideran cumplidos o ultimados los elementos clave del plan estratégico 2024-2027 que se puso en marcha en el primer tramo de su etapa al frente de la Agencia Tributaria. El plan contempla medidas como la implementación de un nuevo modelo de información y asistencia orientado a que el contribuyente pueda elegir cómo y cuándo quiere ser atendido, la simplificación y clarificación de millones de documentos de la Agencia que reciben periódicamente los contribuyentes, o el impulso de un modelo preventivo basado en el cumplimiento voluntario que da información al contribuyente y le ayuda con avisos para evitar errores al tiempo que se reducen las sanciones si los acaba cometiendo. Además, el plan estratégico también permite destinar más efectivos al control de las formas complejas y graves de fraude fiscal.