La Airef alerta del elevado coste de financiación de la deuda y de su incremento por el envejecimiento y el parón del PIB
España sigue integrada en el grupo de las economías de la UE con una ratio de deuda superior al 100% del PIB -el 101,6% del PIB en el primer trimestre, lo que supone una reducción de 1,7 puntos respecto a hace un año-, pese a que ha reducido el endeudamiento en 22,6 puntos desde el máximo alcanzado tras la pandemia. Sin embargo, el repunte de la inflación y el endurecimiento de la política monetaria han elevado los costes de financiación, que seguirán aumentando progresivamente el gasto por intereses en el medio y largo plazo, que alcanzarán el 2,5% del PIB en 2026 y 2027. Además recuerda que la reducción porcentual no esconde que, en términos nominales, el volumen de deuda alcanzó la cifra récord de 1,736 billones de euros en abril de 2026.
Así lo considera la Airef en su último Observatorio de Deuda, en el que prevé que el agujero público se reduzca hasta el 99,9% del PIB en 2026 y continúe descendiendo gradualmente a medio plazo, pero advierte de retomará una "senda ascendente por el impacto del envejecimiento, el aumento del gasto por intereses y un menor crecimiento económico potencial". Según sus cálculos, el Gobierno excederá este año el tope de aumento del gasto pactado con Bruselas en el Plan Fiscal, aunque al menos oficialmente no supondrá un incumplimiento de las reglas fiscales europeas, ya que mantiene dentro de los márgenes permitidos y se aprovecha de la activación de la cláusula de escape abierta por el gasto en Defensa, por la que no se tienen en cuenta los gastos y partidas destinados a este fin.
La Airef asegura que si el Gobierno cumple con los objetivos comprometidos en el plan fiscal actual (2025-2028), apenas tendrá que hacer esfuerzos para situar la deuda en una trayectoria sostenible a medio plazo; pero avisa de que, si no lo hace, necesitará emprender ajustes en el siguiente plan fiscal (2029-2032). Es decir, que "si agota todo el margen de desviación permitido, incluida la cláusula de escape para el gasto en defensa, necesitará realizar ajustes de hasta 0,36 puntos de PIB anuales, 1,44 puntos de PIB en el conjunto del periodo 2029-2032". Incluso, en un escenario en que no se adopten nuevas medidas, este ajuste ascendería a 0,59 puntos de PIB anuales, un total de 2,36 puntos de PIB en ese periodo.
La Autoridad Fiscal señala que la reducción registrada desde la pandemia responde, "principalmente", al crecimiento del PIB nominal, no a la reducción y control del gasto público, que solo se ha compensado por el impacto de un déficit primario que se ha ido moderando progresivamente y de una carga financiera al alza. Además, alerta sobre los potenciales problemas que ya aparecen en el horizonte cercano, como el envejecimiento poblacional, el aumento del gasto por intereses y un crecimiento potencial más reducido, que ratificarían la vuelta a una deuda en ascenso por las variaciones "relativamente reducidas" en el crecimiento económico, los tipos de interés cada vez más elevados o el estado del saldo primario, que pueden "modificar de forma significativa la evolución futura de la deuda". Con este panorama, y en el horizonte de 2050, estas circunstancias podrían elevar la ratio en un intervalo de 26 puntos de PIB, entre el 111% y el 137% del PIB.
En el mismo, sentido, las necesidades brutas de financiación permanecerían contenidas durante la primera parte del horizonte de proyección, pero aumentarían progresivamente a medida que la deuda retome una senda ascendente. Por ello, la evolución de la deuda dependería en gran medida del cumplimiento de los compromisos recogidos en el Plan hasta 2028, que "condicionará las necesidades de ajuste en el siguiente periodo fiscal", apunta la Airef. En todos los escenarios analizados, el ajuste tendría como objetivo elevar el superávit primario hasta el 2,8% del PIB, compatible con una situación de equilibrio presupuestario y con una trayectoria de deuda sostenible a medio plazo.