Moreno reorganiza su Gobierno contra Vox
Juanma Moreno cerrará en las próximas horas su tercer consejo de gobierno. Otra vez de coalición. Con Vox. Un escenario que quiso evitar a toda costa y que, al final, no le ha quedado más remedio que asumir. «Era susto o muerte», admiten los mandos populares. Eligió lo primero.
Las encuestas internas no dejaban margen: una repetición, lejos de mejorar el panorama, lo podía empeorar. Porque el PP no lograba la absoluta y el que se beneficiaba de la segunda vuelta era Vox.
El día que firmó el acuerdo con Manuel Gavira, su vicepresidente electo, los propios dirigentes del PP se asombraron con su rictus: «Tenía la cara desencajada». Por el sapo que se estaba tragando.
De repudiar la «prioridad nacional» a asumirla como propia. Ahora, toca apoquinar y pasar página. En el PP andaluz admiten que la negociación ha sido «dura» y el peaje a pagar «alto». Porque «Vox no iba a regalar sus apoyos». Pero creen que hay tiempo suficiente para darle la vuelta a la situación. Cuatro años. Y, como publicó LA RAZÓN, la estrategia es hacer de la necesidad virtud.
Toda vez que Vox ha aceptado pisar moqueta y vuelve a formar parte de las instituciones, los populares se proponen aplacarlo con el típico abrazo del oso.
En la Junta saliente, monocolor hasta el día de hoy, sostienen que tradicionalmente, «en una coalición, el que ha pactado en minoría no ha terminado bien». El ejemplo más evidente lo tienen con Ciudadanos. En aquel gobierno, el principal logro de Moreno fue que su vicepresidente, Juan Marín, se sintiese más integrado en la Junta que en su propio partido.
Ahora, toca repartir juego. Y el presidente andaluz, según trasladan fuentes conocedoras a este diario, busca conformar un gabinete que aplaque el peso de Vox con contrapesos. Por ejemplo, baraja una vicepresidencia para una mujer, que también podría ser la portavoz. Libreta en mano y con la mayor discreción, Moreno lleva días perfilando la composición de su ejecutivo, que tendrá un carácter continuista.
Lo único que se sabe a día de hoy, porque salió a la luz con el acuerdo, es que a Vox le tocarán cuatro carteras concentradas en una macroconsejería que dirigirá el vicepresidente Gavira. Las dos de más peso son Justicia y Turismo, hasta ahora, respectivamente, en manos de José Antonio Nieto, peso pesado del PP; y Arturo Bernal. Está por ver si los dos permanecen de consejeros con otras atribuciones.
El peso político, con toda seguridad, lo conservará Antonio Sanz, todavía consejero de Presidencia. Un cargo que se da por hecho que va a revalidar. Si es que no se lo queda Antonio Repullo, secretario general del PP andaluz, que cada día gana más enteros como consejero. Uno de los dos tendrá la misión de llevar la coordinación con el vicepresidente de Vox. Los dos han estado en la fragua de la negociación. Antaño, ese papel lo desempeñó Elías Bendodo en un gobierno que tuvo hasta seis miembros de Ciudadanos.
En comparación con aquel ejecutivo, fruto de un reparto de escaños muy distinto al actual, en el PP creen que el peso de Vox no es tanto como parece. «El acuerdo no está tan mal, porque ellos estaban pidiendo tres consejerías y, al final, se han quedado con dos». Las otras dos, Desregulación y Administración Local. La primera, está por definir sus funciones, y la segunda tiene que ver con cuestiones de coordinación con ayuntamientos y diputaciones.
La pretensión de Vox era introducir a tres personas en el consejo de gobierno. Finalmente estará solo Gavira. Una representación que, anticipan los populares, permitirá que la relación sea mejor. Porque evitará tensiones. No podrá haber distintos sectores cuando de los trece consejeros, que es el número de miembros que baraja Moreno, solo uno es de Vox.
Seguramente será hoy cuando Moreno comunique todos los nombres de su gobierno. Y mañana tendría lugar la primera reunión ordinaria en San Telmo. A partir de ahí, la intención es engrasar la maquinaria en lo que resta del mes de julio y sentar las bases de los primeros presupuestos, primera prueba de fuego en otoño.
Empieza la hora de la verdad. Hay expectación. El PP cree que a Vox le pasará factura «demostrar que muchas de sus propuestas son irrealizables». Solo el tiempo y la perspectiva dictarán sentencia.