Marat Safin: "Si Sinner y Alcaraz hubieran jugado en la época de Nadal y Djokovic no habrían sido ni el número uno ni el número dos del mundo"
Marat Safin ha vuelto a encender el debate en el tenis mundial con una batería de reflexiones tan provocadoras como difíciles de ignorar. El doble campeón de Grand Slam ruso participó en una conversación grabada en YouTube junto a su hermana Dinara Safina y Anna Chakvetadze, y desde ese foro lanzó una crítica de fondo al circuito ATP actual que pone en cuestión el verdadero peso histórico de Jannik Sinner, que está jugando la final de Wimbledon, y Carlos Alcaraz. Safin reconoce su talento y los considera campeones legítimos, pero apunta a una merma generalizada del nivel competitivo como factor que infla su dominio.
El argumento de la era perdida
El núcleo de su razonamiento descansa en un ejercicio comparativo: ¿qué habrían conseguido Sinner y Alcaraz de haberse cruzado en el camino con el Big 3 en plena forma, o incluso con el pelotón de comienzos del siglo XXI? La respuesta de Safin fue tajante. "Si Sinner y Alcaraz hubieran jugado en la época de Nadal y Djokovic, o incluso a comienzos de los años 2000, no habrían sido ni el número uno ni el número dos del mundo. No creo que hubieran llegado hasta ahí", afirmó. Esa sentencia, que inevitablemente levantará ampollas entre los seguidores de ambos tenistas, marca la línea de todo su discurso. El ruso admitió que él mismo habría perdido ante los actuales líderes del ranking, aunque con un matiz revelador: "Creo que probablemente habría perdido contra ellos, pero no los veo como jugadores que den miedo".
La sombra de Federer
Donde Safin sí trazó una frontera clara fue en la comparación con Roger Federer. Descartó de plano que Sinner o Alcaraz hayan alcanzado ese territorio. "No, para nada son Federer. Es otro nivel completamente diferente. Para llegar al nivel de Federer todavía hay que crecer muchísimo", sentenció. Al mismo tiempo, el moscovita se cuidó de no convertir sus palabras en un ataque personal: "No quiero menospreciar a nadie. Es simplemente mi manera de verlo". Esa aclaración no suaviza la contundencia del juicio, pero sí sitúa sus declaraciones en el terreno de la opinión antes que en el de la descalificación. Sobre los títulos acumulados por los dos jóvenes dominadores del circuito, Safin reconoció la excelencia de su palmarés: "Son jugadores excelentes, son tenistas extraordinarios y han ganado muchísimos títulos". Aun así, añadió la duda que atraviesa toda su argumentación: "No sé si habrían ganado tantos Grand Slam jugando en aquella época. No estoy seguro".
Un circuito con menos colmillos
El pilar que sostiene la tesis de Safin tiene que ver con la densidad competitiva del circuito, que a su juicio ha caído de forma preocupante. "El nivel del tenis ha bajado. No sé por qué ha ocurrido, pero el nivel ya no es el mismo", afirmó el ruso. En su etapa activa, la guerra no comenzaba en semifinales sino desde las primeras rondas, donde ya acechaban rivales capaces de tumbar a cualquiera. Esa exigencia diaria templaba el acero de los campeones. Hoy, según Safin, el panorama ha cambiado de forma radical: "Antes había treinta o cincuenta jugadores capaces de jugar un tenis extraordinario. Ahora, como mucho, hay diez. Llegan a semifinales o finales sin perder un solo set y eso me parece hasta gracioso". A esa pérdida de profundidad se suma otro elemento que el ruso echa en falta: la especialización por superficie. "Antes había especialistas en hierba, especialistas en tierra batida y especialistas en pista dura. Había muchísimos jugadores capaces de competir al máximo nivel dependiendo de la superficie", recordó.
El debate que no envejece
Para reforzar su tesis, Safin apuntó directamente a las finales de los noventa y los primeros años 2000 como prueba de aquella densidad de talento. "Si miras finales de los noventa o principios de los 2000, había una cantidad increíble de jugadores muy potentes", recalcó. Su postura choca de frente con la tesis opuesta, sostenida por numerosos analistas, que defiende que el tenis actual ha evolucionado física y tácticamente más allá de cualquier época anterior, lo que convierte las comparaciones directas en un ejercicio de escasa utilidad. Quienes apoyan a Sinner y Alcaraz argumentarán que son el producto de una progresión continua del deporte en todos sus planos, y que el contexto de cada generación hace imposible un juicio definitivo.