"Falstaff", o el final de la etapa de Josep Pons frente a la Orquesta del Liceu
El director musical del Gran Teatro del Liceo, Josep Pons, ha reformado la Orquesta Sinfónica del Liceo en casi tres lustros convirtiéndola en una herramienta de gran nivel para disfrute de los aficionados y para que, a partir de ahora, los mejores directores de ópera posibles la paseen por el repertorio lírico internacional. Pons, consagrado como el más destacado hacedor español de orquestas, tras su exitoso paso por la Orquesta del Lliure, de Granada, la OCNE y del teatro de referencia catalán, donde ha luchado por ello a pesar de crisis económicas o sanitarias. Tal y como comentaba en los inicios del proyecto liceísta, "cuando la transformación y mejora de la orquesta esté finalizada nos preguntaremos, ¿por qué no se hizo antes?".
Su lectura de la ópera póstuma verdiana que escogió como despedida de esta etapa ha sido una muestra más de la excelencia actual de la Orquesta, con una interpretación vibrante, ajustada a la moderna y original partitura, en la que Pons ha sabido ofrecer sus mejores galas destacando la exquisitez en la instrumentación, la perfecta adecuación con el ritmo y el sentido del texto del libreto, especialmente en los dos primeros actos. Todo ello sin olvidar las explosivas expansiones de esta genial partitura bufa.
La inteligente producción de Laurent Pelly apuesta por un Falstaff más canalla y urbanita de lo habitual, que funciona muy notablemente en la taberna de la Jarretera convertida en un tugurio de barrio, que además se amplía a conveniencia con un ingenioso alarde escénico, y que funciona de forma correcta en la escena del jardín e interior de la casa de Ford, pero que se tornó un tanto convencional y falta de magia en la escena final del parque de Windsor. Todo ello con un vestuario, a cargo también de Pelly, que no acaba de convencer, por lo mismo, en la parte final de la obra, pero sí en los dos primeros actos. Una excelente escenografía de Barbara de Limburg, con unos cambios muy eficaces de enfoque gracias a unos paneles de gran movilidad, una eficaz iluminación de Joël Adam y un atento movimiento actoral, especialmente en cuanto al Coro del Liceo, que en según qué momentos representaban a los maridos engañados replicando al personaje de Ford.
Del reparto cabe destacar al excelente Falstaff del barítono italiano Luca Salsi, que supo impregnar de verdad a un personaje expresivo y profundo, con un instrumento de gran calado, perfecto para el papel y de una exquisita dicción y proyección canora, un verdadero referente del rol verdiano. A su lado rozó la perfección la Mrs. Quickly de la mezzosoprano Daniela Barcellona, con un timbre amplio, de bello color y proyección que manejó con gran solvencia en una genial y divertida caracterización del personaje. Muy correcta por su parte la Meg de Gemma Coma-Alabert y sobresaliente la actuación vocal de la soprano Carolina López Moreno como Alice Ford, un personaje para una artista madura a nivel actoral y que, a pesar de la juventud de la cantante, estuvo muy bien trabajado, sobre todo en el aspecto canoro, ya que posee el registro central y grave necesario, así como en su cuidado registro agudo de perfecto volumen. En todo caso, todavía no es la Alice ideal, pero sí una artista de grandes facultades y talento que esperamos vuelva pronto al escenario del Liceo.
El barítono Lucas Maechem, fue un Ford de gran presencia escénica y notable instrumento canoro, que dio su mejor vesión en "È sogno? o realtà?" con una gran y rica lectura psicológica y vocal. Adecuados el Doctor Cajus de Josep Fadó y el divertido Bardolfo de Pablo García-López y de notable instrumento el macarra Pistola de Alessio Cacciamani.
Dejamos para el final la siempre exquisita pareja de jóvenes enamorados que ofrecieron, con bastante buena química, el tenor ítalo-argentino Santiago Ballerini de voz bella y correcta proyección canora, y la soprano barcelonesa Serena Sáenz en un papel que debutó con gran empatía y eficacia, a pesar de que le faltó un punto de exquisitez en unos agudos que deben ser un prodigio de naturalidad y belleza canora.
Una propuesta escénica muy acorde con el libreto de Arrigo Boito y la obra original de Shakespeare que fue muy bien recibida por el público del Liceo que aplaudió largamente a todo el equipo de escena, al protagonista y al elenco, y con cariño y profusión al maestro Josep Pons en reconocimiento a su gran labor como director musical de la casa durante tantos años