El Gobierno y la oposición negocian la renovación del poder electoral y del Tribunal Supremo en Venezuela
La discusión política regresa a Venezuela en medio de las consecuencias del doble terremoto que ha dejado al menos 4.734 personas fallecidas, y contando. Este martes se anunció que el próximo 1 de agosto comenzarán las negociaciones entre el chavismo gobernante y un sector de la oposición respaldado por Washington, con el objetivo de avanzar en reformas institucionales y abrir una vía electoral en el país.
El anuncio lo hizo Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015 con mayoría opositora, a la que Estados Unidos considera la última institución democrática vigente en Venezuela. De esa instancia tan solo queda una Comisión Delegada conformada por un puñado de opositores, que tiene control sobre activos extranjeros en EE UU. El chavismo, por su parte, controla desde 2021 un parlamento nacional que funciona en Caracas.
En un comunicado, Figuera afirmó que se tratará de una agenda de trabajo "conjunta" para promover "la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional", las tres fases que la Administración de Donald Trump ha dicho querer impulsar en el país tras la captura de Nicolás Maduro. El texto de Figuera fue republicado en X por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, lo cual, según Figuera, demostró su respaldo.
Un Nuevo Consejo Nacional Electoral
Según ha explicado Figuera, la mesa de trabajo estará integrada por veinte personas, diez por cada bando, y abordará la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral, la reforma de leyes electorales y cambios en las salas del Tribunal Supremo.
Los primeros cinco nombres del lado opositor ya fueron confirmados: Juan Miguel Matheus, Jorge Millán, Sergio Vergara, Marco Aurelio Quiñones y la propia Figuera, todos exiliados desde hace años en España o Estados Unidos. Otros nombres se han conocido de manera informal. El objetivo, dijo, es tener listas para diciembre de 2026 las bases de un proceso electoral.
Las dudas surgen sobre el rol de la líder opositora María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, y Edmundo González Urrutia, reconocido por la oposición como ganador de las elecciones presidenciales de 2024, ahora exiliado en España. Machado se enteró que las conversaciones con Figuera y Rodríguez comenzaron cuando ya eran un hecho cumplido, a pesar de que insista en que tiene total coordinación con el Departamento de Estado.
Fijar una posición conjunta
Ahora que se anuncia este ciclo de conversaciones a partir de agosto, convocó con urgencia a la Plataforma Unitaria Democrática, una instancia de coordinación partidista, para fijar posición conjunta sobre lo anunciado por Figuera. Esa parte de la oposición llegó a acuerdos en Panamá hace poco más de un mes sobre una "hoja de ruta" que buscarán ahora canalizar a través de Figuera.
El presidente del parlamento oficialista, Jorge Rodríguez, hermano de la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, y jefe de toda negociación del chavismo desde hace una década, también confirmó que habría conversaciones. En su escueto comunicado limitó el asunto a reuniones para "fortalecer la democracia". No ha dicho quién estará con él en la tarea,
El vínculo familiar entre los Rodríguez resume el entramado de poder que hoy gestiona tanto la emergencia sísmica como la crisis institucional del país: la ley venezolana fija en 180 días el plazo para las sustituciones presidenciales, un límite que ya se ha cumplido sin que el chavismo abandone su versión de que Maduro fue "secuestrado" por Estados Unidos y que no se pueden convocar elecciones para sustituirlo.
Apenas tres días antes, el propio Rodríguez había dicho, en rueda de prensa, que el oficialismo no tenía "cabeza" para ocuparse del Tribunal Supremo de Justicia ni del Consejo Nacional Electoral, dos instituciones señaladas como claves para cualquier apertura democrática. Discutir esos asuntos ahora, dijo el 11 de julio, sería una "grosería" hacia las familias afectadas por el sismo del 24 de junio.