La innovación también se construye lejos de Silicon Valley
Durante mucho tiempo hemos asociado la innovación a un único lugar del mundo. Silicon Valley se convirtió en el gran referente tecnológico y acabamos asumiendo que las mejores ideas siempre nacían allí. Es una percepción comprensible, muchas de las empresas que han cambiado nuestra forma de trabajar salieron de ese ecosistema.
Pero las reglas han cambiado. Hace unos años parecía que para competir había que ser el más grande, tener más productos y ofrecer más funcionalidades que nadie. Sin embargo, cada vez más empresas buscan simplemente una tecnología que resuelva bien un problema y les facilite el trabajo.
España lleva tiempo demostrando que puede competir en cualquier mercado. Aun así, seguimos teniendo cierto complejo cuando hablamos de tecnología "made in Spain", como si todavía necesitáramos que alguien de fuera validara nuestro trabajo para terminar de creer en él.
Después de 18 años desarrollando tecnología en Flexxible, he aprendido que la calidad acaba pesando mucho más que la procedencia. Los clientes no eligen una solución porque sea española o estadounidense. La eligen porque funciona. Porque les hace ahorrar tiempo, les ayuda a trabajar mejor y responde cuando realmente la necesitan. Al final, eso es lo que marca la diferencia.
En nuestro caso siempre hemos querido mantener el desarrollo, el I+D y el soporte en España, nuestras oficinas centrales están en Terrassa. Nunca lo hemos entendido como un mensaje de marca, para nosotros es una forma de trabajar que nos permite estar cerca del cliente, entender mejor lo que necesita y mejorar el producto con mucha más rapidez. Esa cercanía también explica por qué seguimos siendo una empresa independiente y por qué clientes como la Gerencia de Informática de la Seguridad Social, EJIE (la sociedad informática del Gobierno Vasco) o la Fundació Gala-Salvador Dalí la valoran.
Estos últimos años hemos podido ver también cómo ha cambiado la forma de comprar tecnología. Durante mucho tiempo parecía que elegir bien era contratar la plataforma con más funciones. Pero muchas empresas se han dado cuenta de que utilizan solo una parte de todo lo que pagan. Y, aun así, muchos problemas del día a día siguen ahí. Por eso cada vez buscan más soluciones especializadas, que quizá hacen menos cosas, pero las hacen realmente bien.
Ahí creo que las empresas españolas tenemos una oportunidad, porque solemos hacer las cosas de otra manera. Estamos más cerca del cliente, reaccionamos más rápido y tenemos la capacidad de adaptar el producto cuando las necesidades cambian.
Los reconocimientos internacionales ayudan. En nuestro caso, aparecer por tercer año consecutivo en el Gartner Magic Quadrant para experiencia digital del empleado nos ha dado visibilidad y nos ha permitido sentarnos con empresas que quizá antes no nos conocían. Pero eso solo abre la puerta, después llega lo verdaderamente importante: demostrar que la tecnología funciona y que responde cuando el cliente la pone a prueba.
Quizá el siguiente paso sea dejar atrás ciertos complejos. España tiene talento, empresas y capacidad para desarrollar tecnología capaz de competir en cualquier mercado. No necesitamos parecernos a Silicon Valley para innovar. Necesitamos seguir escuchando al cliente, resolviendo problemas reales y desarrollando tecnología útil.
Silicon Valley seguirá siendo un referente, y lo seguirá siendo durante mucho tiempo. Pero eso no significa que haya que ir allí para innovar. Hoy competimos en cualquier mercado (también en el norteamericano) con tecnología desarrollada íntegramente en Terrassa. El talento y la tecnología ya están aquí. El talento y la tecnología ya están aquí. Lo único que falta es dejar de mirar siempre hacia fuera para reconocerlo.
Sebastian Prat, CEO y fundador de Flexxible