La crisis de vivienda, una burbuja diferente a la de 2008: "Nos enfrentamos a una escasez estructural tras 10 años construyendo por debajo de las necesidades"
La actual crisis de vivienda presenta "riesgos distintos a los de 2008", según asegura Funcas en el último número de Cuadernos de Información Económica. Según la publicación, la producción de vivienda nueva en España lleva más de una década por debajo de la creación de hogares, algo que, sumado al vertiginoso ritmo al que los alquileres crecen por encima de los salarios, ha llevado a la situación en la que el país se encuentra actualmente. Así, el desajuste no es más que una consecuencia de más de una década de brecha entre lo que se construye y lo que la sociedad necesita para formar hogares.
La vivienda ha dejado de ser únicamente un bien de mercado para convertirse en una "infraestructura económica privada crítica", según asegura Francisco Rodríguez en su escrito. Esto se debe, fundamentalmente, a la manera en la que condiciona la movilidad laboral, la formación de nuevos hogares, la natalidad, la desigualdad patrimonial entre generaciones y la productividad de la economía.
Ahí es precisamente donde radica la diferencia con la burbuja del año 2008, cuando se construyeron viviendas a un ritmo demasiado acelerado, lo que generó una oferta descontrolada. Ahora, la escasez coexiste con una demanda persistente y con nuevas formas de vulnerabilidad financiera.
Por su parte, Christian A. L. Hilber concuerda con esta tesis y asegura en su artículo que "el deterioro de la asequibilidad residencial responde, ante todo, al choque entre una demanda creciente y una oferta cada vez más inelástica en las áreas urbanas más prósperas". Mientras que las restricciones físicas, urbanísticas y políticas limitan la construcción, las medidas populares, como subsidios a la compra, ventajas fiscales o control de alquileres, aunque pueden aliviar las tensiones a corto plazo, con el paso del tiempo acabarán por elevar precios, reducir la oferta y perjudicar a los futuros residentes que ahora pretenden proteger.
El reconocimiento de la vivienda asequible como servicio de interés económico general por parte de la Comisión Europea ha generado por "primera vez, un marco jurídicamente seguro para estructurar los apoyos públicos: ya no como una ayuda excepcional de justificación tácita, sino como la retribución de un servicio de interés general rigurosamente acotado, con un déficit de financiación verificable", según confirman Enrique Martín e Irene Piedra en su participación en el último número de la revista.
Joaquín Maudos cierra el bloque inmobiliario y se centra en el contexto europeo y la exposición de su sistema bancario al ladrillo. Antes de la crisis de 2008, el crédito inmobiliario superaba el 60% del total al sector privado. Esa cifra se sitúa hoy en el 31,3%, "con una estructura más equilibrada y con un sistema sensiblemente más solvente ante posibles correcciones del mercado". Así, la brecha entre el sistema español y la media de la UE se ha reducido a apenas 2,2 puntos porcentuales.