La pulga de arena que puede arruinar tus vacaciones en la playa: cómo identificarla y evitar sus picaduras
En verano, miles de personas suelen acudir a las playas para combatir el calor. Sin embargo, más allá del sol que pueda hacer, hay un factor que dejamos pasar por alto: los animales marinos. Las medusas, sin duda, se han ganado el puesto de ser unas de las más conocidas, debido a las picaduras que causan cada año. No obstante, hay uno aún más pequeño que suele pasar muy desapercibido: las pulgas de arena.
Características de las pulgas de arena
Su nombre científico es Talitrus saltator y pertenece al grupo de los talítridos, el cual forma parte de una familia de 300 especies. Son animales del grupo de los crustáceos (no es un insecto) y son muy activos. Viven en zonas de arena y húmedas, de ahí que sea común encontrarlas en las playas.
Pueden llegar a alcanzar una longitud de entre 20 y 25 mm. La cabeza que poseen es grande en comparación con el resto de su cuerpo y su rostro es muy diferente del resto de los crustáceos.
Su cuerpo es ovalado, está comprimido lateralmente y es curvado. Sus patas traseras son fuertes y adaptadas para poder saltar y cavar en la arena. Poseen un exoesqueleto quitinoso segmentado, parecido al de los cangrejos pequeños.
De qué se alimentan
Su alimentación no es nada del otro mundo: algas y desechos orgánicos en descomposición. Al alimentarse de esto, lo convierte en animales muy vulnerables, siendo alimento de gaviotas y otras especies. Así, tienen una labor de limpieza de los granos de arena de la playa uno por uno. Sin embargo, el cuidado que tienen con sus crías es bastante más complejo. Las hembras ingieren las crías para que estas se alimenten de su cuerpo y, de esta manera, tengan una fuente de alimentos suficiente para que se puedan ir desarrollando y que de esta forma puedan seguir buscando alimentos.
Las pulgas de mar pican o no
Las pulgas de arena no pican, por lo que no son peligrosas. No obstante, con las que hay que tener cuidado es con las pulgas de arena tropicales.
Estas suelen encontrarse en el Caribe, Sudamérica, África y Madagascar. Son consideradas una de las pulgas más pequeñas del mundo, con solo 1mm de longitud, pero también de las más peligrosas. Sus picaduras provocan infecciones parasitarias cutáneas, con riesgo de abscesos, infecciones secundarias o gangrena. El dolor es bastante notorio, por lo que es imprescindible buscar atención médica cuanto antes.
Cómo protegernos de las pulgas de mar
Hay varios trucos simples para mantener alejadas a las pulgas de arena. Lo primero sería evitar las horas de mayor actividad, que son por las mañanas y al final de la tarde. También tenemos que evitar las algas, ya que es la principal fuente de alimento que tienen.
Otra opción válida es tumbarte en una tumbona que esté alta para que no puedan alcanzarte. Una de las mejores opciones que puedes hacer es aplicarte aceite de coco en los pies y en los tobillos, ya que no les gusta ese olor.