"Por muy bien que os llevarais, tu jefe no te va a ayudar": El letrado Andrés Millán destapa el error letal al firmar el finiquito que arruina tu indemnización
El momento en que una empresa comunica el cese es un terremoto emocional que nubla el juicio. Andrés Millán, abogado laboralista que divulga bajo el nombre de Law Tips, lo sabe bien porque acaba de atender a un cliente "cuyo caso no tiene solución por haberla liado completamente con la carta de despido".
La confesión de ese trabajador, que perdió su oportunidad de reclamar por un descuido con los plazos y las firmas, le ha servido al letrado para lanzar una advertencia en TikTok que comprime los puntos esenciales que cualquier asalariado debe revisar antes de rubricar un finiquito.
El primer bloque de comprobaciones que Millán enumera afecta a la propia carta de despido. Aconseja verificar si se ha concedido el preaviso o, en su defecto, si se ha abonado la compensación económica equivalente (quince días en los despidos objetivos). También insta a mirar con lupa la fecha de efectos: "He visto muchísimas liadas de que en la carta de despido te ponen una fecha de hace una semana, tú no te fijas y luego estás perdiendo días para reclamar".
El plazo para presentar la papeleta de conciliación es de veinte días hábiles, y un error en el calendario cierra la puerta al juzgado. A ello se suma la exigencia de que la causa del despido esté explicada de forma concreta; una fórmula genérica como "por motivos organizativos" convierte el despido en improcedente.
El finiquito como llave que cierra el acceso a los tribunales
El verdadero caballo de batalla, según el abogado, se esconde en el documento de liquidación. "Te dan un finiquito o un acuerdo. No firmes porque según lo escrito podrías estar renunciando a reclamar tu despido y después ya no puedes reclamar nada", sentencia.
Una rúbrica sin la cláusula "no conforme" equivale a aceptar las condiciones y bloquea el camino hacia una demanda. Millán ha visto a cientos de clientes tropezar con esta trampa, a menudo endulzada por la aparente complicidad del superior. Su frase es demoledora: "Piensa que en estos casos aunque venga tu jefe y te diga que te va a ayudar, probablemente no lo esté haciendo, por muy bien que os llevarais".
El letrado recuerda otras grietas por las que un despido puede tambalearse: la omisión de la indemnización en los ceses objetivos, la existencia de una baja médica o un embarazo (que puede acarrear la nulidad), el incumplimiento de los trámites adicionales que exija el convenio colectivo o la falta del plazo para que el trabajador presente alegaciones en los despidos disciplinarios.
Cada uno de esos defectos de forma convierte un cese aparentemente firme en una oportunidad para negociar una salida más ventajosa.
No firmar nada que no se entienda y suscribir siempre el "no conforme"
La recomendación final de Millán es tan sencilla como rotunda: "No aceptes ni firmes absolutamente nada que no entiendas. No firmes un documento de finiquito sin un 'no conforme' porque puede haber trampas que te impidan reclamar".