El Estado se queda con la mitad de cada euro que las empresas destinan a subir los salarios de sus trabajadores
Antes de que una subida salarial llegue al bolsillo del trabajador, la mitad ya se ha quedado por el camino. En concreto, en las arcas del Estado. Según un informe de Pimec, de cada 100 euros adicionales que una empresa destina a mejorar un sueldo, solo entre 48 y 56 acaban convertidos en salario neto. El resto -entre 44 y 52 euros- lo absorben el IRPF y las cotizaciones sociales. Es decir, el Estado se queda con la mitad de cada euro que las empresas destinan a subir las retribuciones de sus trabajadores. Así, para que un empleado note una subida de 100 euros netos en su nómina, la empresa tiene que asumir un sobrecoste de entre 180 y 210 euros.
El informe "Aumento de la presión fiscal por la no deflactación de las tarifas de IRPF", elaborado por el Observatorio de la Pyme de Pimec, señala como culpable de este fenómeno a la no deflactación del IRPF. Las empresas suben los salarios de sus trabajadores para compensar la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación. Sin embargo, la negativa del Gobierno a ajustar (deflactar) los tramos del IRPF con la inflación provoca que los trabajadores salten a tramos fiscales más altos y acaben pagando más impuestos, casi anulando el efecto de la subida salarial. Esto, en jerga económica, se conoce como "fiscal drag" progresividad en frío o "bracket creep". Todo ello, dice Pimec, genera una brecha "silenciosa" entre el esfuerzo retributivo de la empresa y el salario neto que percibe el trabajador, generando una subida "implícita, relevante y poco visible" de la presión fiscal sobre el trabajo y sobre los autónomos.
En España, el mínimo personal fijado en 5.550 euros- y los tramos de la tarifa llevan invariables desde 2015, mientras la inflación acumulada entre 2020 y 2025 ronda el 22%. Pimec ha analizado nueve nóminas reales de trabajadores de hostelería, metal y limpieza, y el patrón se repite: el tipo efectivo de IRPF ha subido entre 1,3 y 3,2 puntos porcentuales en todos los casos analizados, sin que haya cambiado la situación personal o familiar de nadie. Eso se traduce en entre 278 y 955 euros anuales más de impuestos, solo por no haber actualizado los parámetros.
Las simulaciones del informe demuestran que incrementar los salarios al mismo ritmo que la inflación no es suficiente para preservar el poder adquisitivo. En los cuatro perfiles asalariados analizados, el salario bruto aumenta un 22,1% –al igual que la inflación acumulada entre 2020 y 2025– pero los trabajadores acaban perdiendo entre un 2,8% y un 4% de poder adquisitivo neto, lo que en la práctica significa que sufren un "fiscal drag" de entre 548 y 1.455 euros anuales.
Para un trabajador de renta media 35.000 euros brutos esta situación significa que aunque su sueldo crece un 22,1% respecto a 2020 para igualar el IPC, los impuestos que paga se disparan un 38,7%, de 4.563 a 6.331 euros, lo que se traduce en que abona 772 euros de más por culpa de la no deflactación. Además, el informe advierte de que las rentas bajas son las más castigadas en proporción: en la franja de los 18.000 euros brutos, cada euro adicional de salario llega a soportar un tipo marginal efectivo próximo al 49% de IRPF, debido a la retirada acelerada de reducciones.
Para lograr mantener realmente el poder adquisitivo de los empleados, las empresas deberían incrementar los salarios entre cuatro y once puntos porcentuales por encima de la inflación, con un sobrecoste de entre 1.142 y 3.315 euros anuales por trabajador. En una pyme de diez trabajadores con salarios medios, esto representa más de 16.000 euros anuales adicionales.
La falta de actualización del IRPF le supuso al Estado una recaudación extra de 11.000 millones de euros solo en 2023. Si se amplía la ventana al periodo 2021-2024, el efecto acumulado ronda los 16.800 millones de euros, una cifra que explica casi la mitad de todo el aumento recaudatorio de esos años. De ese incremento fiscal encubierto, el 58% procede de la congelación de los mínimos personales y familiares, mientras que el 42 % restante se debe a la progresividad de los tramos de la tarifa.
España, a la cola de Europa
En comparación con Europa, el estudio subraya que España solo neutralizó el 29% del efecto esta progresividad en frío entre 2019 y 2023, el segundo porcentaje de compensación más bajo de los 21 países analizados, solo por delante de Chipre. Como resultado, España es el país donde el contribuyente ha soportado el mayor impacto efectivo no compensado de Europa, equivalente al 0,70% del PIB.
Actualizar los mínimos personales y familiares
La presidenta de la Comisión de Economía y Fiscalidad de Pimec, Sílvia Gabarró, señala que "deflactar únicamente los tramos del IRPF dejaría sin corregir más de la mitad del problema. Es necesario revisar el conjunto de los parámetros del impuesto para que la presión fiscal no siga aumentando simplemente porque no se han actualizado. No estamos pidiendo una rebaja de impuestos, simplemente que no se incrementen automáticamente con el IPC, que es lo que ocurre ahora mismo".
Por este motivo, Pimec reclama establecer un mecanismo regular, transparente y previsible de revisión de los parámetros monetarios del IRPF, de modo que cualquier decisión de actualizarlos o no hacerlo sea explícita, cuantificada y forme parte del debate presupuestario. La entidad también propone priorizar la actualización de los mínimos personales y familiares, revisar la reducción por rendimientos del trabajo y adaptar los parámetros específicos de los autónomos