Cuatro estrellas muertas permanecían ocultas a solo 65 años luz del sistema solar: los astrónomos por fin las encontraron
Un equipo internacional de astrofísicos confirmó el hallazgo de cuatro estrellas muertas a menos de 65 años luz de la Tierra. El estudio, publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS), demostró que incluso los remanentes estelares densos próximos al sistema solar pueden pasar inadvertidos al estar emparejados con astros más brillantes.
La investigación, liderada por la Universidad de Warwick y la Universidad de Colorado Boulder, utilizó observaciones del telescopio espacial Hubble para detectar estos cuerpos celestes esquivos. "Las enanas blancas aisladas y cercanas suelen ser fáciles de encontrar, pero no pudimos verlas directamente en longitudes de onda visibles porque sus compañeras enanas rojas ahogaban su luz", explicó la investigadora Mairi O'Brien, autora principal del trabajo.
¿Cómo el telescopio Hubble logró detectar cuatro estrellas muertas cerca del Sol?
Un grupo de astrónomos identificó cuatro enanas blancas escondidas en sistemas binarios a menos de 20 pársecs de la Tierra. Estos remanentes estelares permanecían invisibles porque el intenso brillo de sus compañeras, unas enanas rojas, opacaba la luz en el espectro visible. El histórico hallazgo actualizó el censo del vecindario solar y confirmó la predicción teórica sobre la existencia de cuatro a cinco estructuras de este tipo en el entorno galáctico.
El método de detección comenzó con el análisis de sutiles alternancias gravitacionales en el movimiento de las estrellas principales. Luego, el equipo utilizó el espectrógrafo ultravioleta del telescopio espacial Hubble para captar la radiación donde los cadáveres cósmicos emiten con mayor fuerza. A través de calibraciones precisas, los científicos separaron las débiles señales ultravioleta frente al resplandor y las llamaradas de las acompañantes.
Dentro del grupo destaca G 203-47, un sistema ubicado a solo 25 años luz de nuestro planeta. Esa estructura alberga la novena enana blanca más próxima al Sol detectada hasta el momento. Las primeras pistas gravitacionales aparecieron hace casi tres décadas, pero recién en esta investigación ocurrió la confirmación directa: "Solo ahora pudo confirmarse de manera directa gracias a las observaciones en ultravioleta".
¿Por qué el comportamiento de la estrella G 203-47 desconcierta a los astrónomos?
El sistema estelar G 203-47 presenta una anomalía que desafía las teorías actuales: la enana roja tarda aproximadamente 100 días en girar sobre su propio eje, mientras completa su órbita en torno a la enana blanca en solo 15 jornadas. Tal desfase contradice la sincronización gravitacional habitual en sistemas binarios semejantes. Al respecto, David Wilson, astrofísico de la Universidad de Colorado Boulder, destacó que "estas binarias han tenido historias evolutivas muy diferentes", lo cual insinúa interacciones dinámicas de fuerza y duración variables durante su etapa de formación.
Las evaluaciones científicas calculan que apenas un 30% de estos astros rojizos ubicados a menos de 20 pársecs de distancia poseen un análisis sistemático para detectar acompañantes invisibles. Los expertos prevén que la cifra de hallazgos crecerá de manera exponencial conforme progresen los rastreos en el vecindario solar. "Creemos que podría haber hasta nueve o diez sistemas binarios adicionales en nuestro entorno estelar local que aún no hemos encontrado", dijo el profesor Pier-Emmanuel Tremblay, de la Universidad de Warwick.
Esa investigación no solo amplía el registro de objetos celestes próximos, sino que fortalece los esquemas sobre el desarrollo de pares estelares y la presencia de enanas blancas en la Vía Láctea. El equipo prevé que las futuras inspecciones mediante telescopios sensibles a la radiación ultravioleta expongan otros "cadáveres estelares" ocultos cerca del Sol. En consecuencia, tales trabajos prometen ofrecer un mapa mucho más preciso y detallado del espacio cósmico circundante.