Miguel Benito, abogado laboralista, da consejos para un alta médica sin estar recuperado: "Que no te obliguen a ir a trabajar"
Las bajas médicas forman parte de la vida laboral de miles de trabajadores cada año. Nadie quiere verse obligado a dejar de trabajar por un problema de salud, pero recuperarse requiere tiempo y cada persona evoluciona a un ritmo diferente. Lo más importante de todo es tu salud, independientemente de cuál sea tu trabajo. El verdadero problema aparece cuando llega el momento de volver y tus sensaciones no coinciden con lo que refleja el papel del alta médica.
Volver al trabajo después de una baja médica no siempre significa estar completamente recuperado. En muchos casos, el alta llega cuando el trabajador sigue arrastrando dolores o limitaciones que hacen muy difícil desempeñar su puesto con normalidad. Es una situación que genera cierta incertidumbre y, sobre todo, miedo a empeorar y acabar perdiendo tu empleo.
Los consejos de un experto en abogacía laboralista
Aunque muchas personas creen que, una vez recibido el alta, no queda otra que reincorporarse al trabajo, la normativa contempla distintas opciones cuando el trabajador considera que todavía no está en condiciones de volver. Así lo explica Miguel Benito, un abogado especializado en derecho laboral en un vídeo publicado en TikTok, donde recuerda que existen mecanismos para proteger la salud y evitar una reincorporación que pueda agravar la situación.
La primera posibilidad es impugnar el alta médica. Si el trabajador considera que sigue incapacitado para desempeñar sus funciones, puede iniciar un procedimiento para solicitar que se revise esa decisión. El proceso comienza ante la [[LINK:TAG|||tag|||633615a059a61a391e0a0fa7|||Seguridad Social]] y, si fuera necesario, puede continuar ante los órganos competentes para que se determine si el alta fue concedida de forma correcta o si, por el contrario, la incapacidad temporal debe mantenerse.
Junto a esta vía, el experto recomienda presentar un escrito a la empresa solicitando una evaluación por parte del servicio de prevención de riesgos laborales. El objetivo es que los especialistas analicen las dolencias del trabajador y valoren si su puesto debe adaptarse a sus limitaciones físicas.
Una evaluación física o mental
Esta evaluación cobra especial importancia en empleos con un importante esfuerzo físico. Por ejemplo, una persona con una lesión de espalda que habitualmente levanta peso puede no estar en condiciones de realizar esas tareas sin poner en riesgo su recuperación. En ese caso, el servicio de prevención estudiará si esas funciones son compatibles con su estado de salud.
Tras la evaluación pueden darse varios escenarios. Uno de ellos es que el trabajador sea declarado no apto, lo que significa que no debería desempeñar ese puesto en las condiciones actuales. También puede recibir un dictamen de apto, una decisión que, si no está conforme, también puede recurrirse.
No obstante, la resolución más habitual suele ser la de apto con limitaciones. En ese supuesto, la empresa debe adaptar el puesto de trabajo para eliminar aquellas tareas que puedan perjudicar la salud del empleado. Si, por ejemplo, no puede levantar cargas, podrá asumir otras tareas compatibles con su estado físico, permitiéndole reincorporarse sin comprometer su recuperación.