Trump vuelve a cambiar de versión y anuncia que las negociaciones con Irán se reanudarán este lunes
Donald Trump lo ha vuelto a hacer. El presidente de Estados Unidos insinuó la semana pasada que estaba a punto de lanzar un ataque masivo contra Irán. "Les machacaremos", dijo en repetidas ocasiones. El sábado, sin embargo, anunció que había paralizado la ofensiva porque estaba a punto de cerrar un acuerdo, algo que Irán rechazó. Luego, la pasada madrugada, el mandatario aseguró que este lunes se reiniciarían las conversaciones para poner fin al conflicto. Un tira y afloja de amenazas y rectificaciones que ha sido una constante en los últimos meses.
Las últimas declaraciones las realizó a bordo del avión presidencial durante su viaje a El Cairo, donde aseguró que sus aliados en Oriente Medio -es decir, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar- le habían pedido "cancelar" el ataque porque, dijo, se habían alcanzado "las bases de un acuerdo" para la reapertura del estrecho de Ormuz.
"Estábamos preparados, pero los aliados pidieron que se cancelara. La razón por la que lo pidieron es porque creen que se puede alcanzar un acuerdo sobre (el estrecho de) Ormuz", aseguró Trump en declaraciones recogidas por la agencia Efe. También avanzó que podría haber un acuerdo sobre la futura "desnuclearización de Irán".
De nuevo, el presidente estadounidense aseguró que Irán también le suplicó detener el previsto ataque, que calificó como "el más grande desde la Segunda Guerra Mundial". "Quiero salvar muchas vidas. Preferimos un acuerdo a un ataque", subrayó.
Lo cierto es que no se sabe con certeza si el acuerdo está o no cerca de cerrarse. El último pacto, el memorando de entendimiento firmado en junio, saltó por los aires antes incluso de cumplir un mes. Desde entonces, Washington y Teherán han intercambiado ataques, pero también amenazas, acusaciones y mensajes contradictorios. Mientras, varios países del Golfo se han enfrascado en un proceso de mediación para tratar de evitar una nueva escalada militar en la región.
Pese al optimismo de Trump, las autoridades iraníes han evitado confirmar que exista un acuerdo inminente. De hecho, Teherán ha insistido en que cualquier avance dependerá de que Washington ofrezca garantías sobre el cumplimiento de los compromisos que se alcancen y descarte nuevas acciones militares.
Este nuevo giro vuelve a poner de manifiesto la estrategia del presidente estadounidense, marcada por alternar presión militar con anuncios sobre una inminente vía diplomática. Una dinámica que, al fin y al cabo, mantiene la incertidumbre sobre si el conflicto se encamina hacia una negociación o hacia una escalada.