Los ministros de la UE respaldan a España para rebajar tensiones tras la crisis de Ceuta
Los ministros del Interior de la Unión Europea trataron, después de días de tensiones y duras críticas contra España por la gestión de la crisis migratoria en Ceuta, de cerrar filas y proyectar una postura más conciliadora este martes en una reunión extraordinaria.
La entrada irregular de más de 70.000 personas en suelo europeo no solo puso a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades españolas, también abrió una profunda fractura política entre los Estados miembros sobre cómo afrontar este tipo de episodios. Lejos de respaldar a España, una mayoría de gobiernos europeos cuestionó la actuación del Ejecutivo de Pedro Sánchez y reavivó el debate sobre el endurecimiento de la política migratoria comunitaria.
La tensión se hizo evidente cuando 22 países de los 27 miembros del bloque impulsaron una carta en la que responsabilizaron al Gobierno español de haber desencadenado un efecto llamada con la regularización de migrantes y reclamaron una línea más dura frente a la inmigración irregular. Entre los países más críticos figuraron Italia y Dinamarca, cuyos dirigentes llegaron a plantear medidas como la suspensión de España del espacio Schengen.
El encuentro ministerial, eso sí, marcó un cambio en el tono. El comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, presente en la videoconferencia, aseguró que la Unión ha "superado la prueba" al conseguir que “la integridad del espacio Schengen se mantuviera intacta” evitando movimientos hacia la península.
Durante casi cuatro horas de reunión, los ministros destacaron la necesidad de fortalecer las fronteras exteriores, lo que podría lograrse según fuentes del Consejo de la UE, “desarrollando aún más los sistemas de alerta temprana, como la inteligencia previa a la frontera o el seguimiento de las redes sociales”.
Aunque Brunner señaló que no se observa “un nexo directo entre las regularizaciones y los incidentes en Ceuta", sí reiteró que este tipo de procedimientos “no son una buena señal para el resto de Europa”.
Sobre la decisión de Italia de reintroducir temporalmente controles en la frontera con España, Brunner dijo “entender” la reacción de Italia “porque las imágenes de Ceuta preocuparon a muchos ciudadanos europeos”, pero indicó que el Código de Fronteras Schengen contempla esta posibilidad solo de manera excepcional cuando existan riesgos para la seguridad pública. Con todo, señaló que la Comisión deberá sopesar si la medida respeta los principios de necesidad y proporcionalidad establecidos por la ley europea.
Además, confirmó que varios Estados miembros plantearon un desarrollo más rápido de los centros de deportación de migrantes fuera del territorio comunitario, que ya cuentan con una base jurídica en el nuevo reglamento europeo. Aseguró que la UE “apoyará” a los países miembros que decidan impulsar este mecanismo, pero que su eventual financiación deberá someterse a negociaciones dentro del próximo marco financiero plurianual.
También hubo espacio para la autocrítica: los ministros señalaron que la comunicación durante los momentos de crisis “podría reforzarse aún más mediante una coordinación oportuna y debería ser más coherente”, especialmente para “contrarrestar a los actores externos maliciosos que participan en la manipulación e interferencia de la información extranjera”.