Rhony Alhalel: "Existe esta visión de clase y de jerarquía entre lo que es artesanal y lo que es artístico"
Rhony Alhalel es el curador de la muestra colectiva REIMAGINANDO: hitos de una nueva conciencia, que se inaugura este miércoles 12 en el museo AMANO. En este proyecto, 14 artistas locales (Eli Bedón, Gabriela Fariña, Gonzalo García Callegari, Ivana Ferrer, Kristie Arias, Maia Larrañaga, Marian Kauffman, Mariana Riveros, Mariana Santiestevan, Melissa Larrañaga, Micaela Aljovín, Paola Baertl, Rocío Ponce y Shanery Obeso) se inspiran en las piezas textiles del museo para, desde sus respectivos estilos, forjar una obra personal que dialoga con el arte ancestral peruano. Rhony Alhalel no se cuida con las respuestas. Como tiene que ser.
-¿Cómo nace REIMAGINANDO, la muestra colectiva de la que eres el curador?
-Primero, la iniciativa me cayó perfectamente al dedo porque el grupo que se había armado, que se estaba armando para esta exhibición, sentía una afinidad, una empatía tremenda por el textil y específicamente por el que estaba exponiéndose en el Museo AMANO. En lo personal, tengo un vínculo muy cercano a Japón que comienza con Yoshitaro Amano y su mujer; desde muy temprana edad frecuentaba este museo, ya que estaba muy cerca de mi casa. De ahí nació mi amor a todo lo que es el uso de la mano, y esto es algo en lo que insisto a pesar de las épocas en las que vivimos. Ya era hora de que una muestra como esta se presentara en el Museo AMANO.
-Se percibe entusiasmo en tus palabras.
-Claro, estoy entusiasmado. Siento que a lo largo de los años al Perú se le ha vilipendiado y se le ha dejado de lado. Entonces, que gente joven, muchos de ellos alumnos míos, hoy día esté viendo algo sobre el Perú que no estuvieron viendo durante la universidad o su etapa de formación, me da mucho gusto.
-¿Esa atención solo está pasando con el textil?
-Esto está pasando también con la cerámica y también con otros campos del saber humano y la maestría que el Perú guarda. Los artistas jóvenes están comenzando a darle una visión más profunda a toda la imaginería y la visualidad ancestral del Perú.
-¿Esta exposición vendría a ser una reivindicación del arte ancestral peruano?
-El Perú tiene una deuda tremenda. Existe esta visión de clase y de jerarquía entre lo que es artesanal y lo que es artístico. Y en el Perú, por toda la desgracia histórica, se le ha relegado a quien trabaja con la mano con esta cosa casi peyorativa con respecto a la artesanía. Pero ni siquiera la artesanía está en el lugar que debe estar en el Perú. Muchas de las cosas que se hacen desde el anonimato están llenas de arte. Yo he estado desde los 70 en la universidad y sentía, incluso desde los 60, que todo lo que el señor Amano y la familia Larco tenían estaba relegado a la ruina y a la arqueología. Y nunca se ha hablado de arte.
-¿Cuáles son las bases del arte ancestral peruano?
-La piedra, el textil y la cerámica. Esta cultura ágrafa, que para mí es artística, está comenzando a despertar, en términos de la sensibilidad, un interés en el artista joven que nunca revisó ese aspecto de nuestro legado cultural y nunca lo consideró arte y, mucho menos, de inspiración para producir arte. Muchos de los artistas peruanos, y no solo de esta muestra colectiva, están revisando la historia, la arqueología, la etnología, la sabiduría ancestral, los mitos y las leyendas. Todo lo que tenga que ver con algo que nos hace innatamente creadores desde hace mucho tiempo está comenzando a ser contemporáneo.
-Si hablamos de arte ancestral hoy en Perú, hay que pensar en Sara Flores y la representación del tejido.
-Se trata de una evidencia clarísima. Hoy Sara Flores nos está representando en la Bienal de Venecia. Solo espero que no sea una moda y que su propuesta no esté encapsulada como algo exótico y empiece a ser valorada como tal. El Perú tiene una larga historia artística y cultural.
-¿De dónde surge este auge por lo ancestral?
-Nace de una mirada descolonizadora impulsada por grandes exposiciones mundiales. Estas muestras han visibilizado el arte de minorías rezagadas y las consecuencias de la colonización. Este fenómeno surge en países colonizadores que impusieron su cultura, donde lo oriundo nunca fue valorado por sus propios pobladores. El arte siempre se adelanta a los hechos. En la literatura, la música y la moda, personas sensibles han demostrado que toda representación humana vale, sin importar su origen ni jerarquía. Hoy, el artista joven peruano recoge esto. La cultura se ha democratizado: una montaña es un apu que vale por su energía, al igual que el monte Sainte-Victoire en la pintura de Cézanne. En el arte contemporáneo, hoy en día, no hay fronteras.
-REIMAGINANDO también nos ayuda a percibir la temperatura de lo que se está haciendo en arte contemporáneo en Perú. ¿Cómo lo ves? Tú has formado a muchos artistas.
-Yo creo que la muestra que se está viendo hoy día, Perú Emergente, en Casa Fugaz en Callao Monumental, sirve para sacarle el pulso a lo que se está viendo como temática y como contenido. Hay dos miradas posibles: una en la que todavía el artista está pendiente de lo que comandan las grandes galerías del mundo, las colecciones y el mercado, que siempre hace mucho mal. Y la otra mirada va hacia nuestra cultura.
-Antes no era así.
-Todo es cíclico. Si hoy el artista contemporáneo joven hace algo con respecto a lo peruano, entonces está bien. Pero antes dependía de si estabas insertándote en el lenguaje de los artistas extranjeros. Los valores van cambiando a lo largo de los años. Yo recuerdo que en la época universitaria el que menos se hacía de una revista extranjera y veía los grandes representantes del arte internacional en los grandes museos. Generalmente occidentales, por supuesto. Ahora las redes te permiten estar al tanto de lo que pasa en cualquier lugar del mundo y eso de estar en el mundo es sumamente complejo, pero a la vez mucho más fácil de entender dónde está el lenguaje idóneo para que cada quien haga de su arte una extensión más de su vida, en el sentido de poder hacerla a través del arte. Entonces, ese tipo de valoraciones y consideraciones fragiliza un tanto la investigación de cada artista y, claro, la tentación de poder vivir del arte es la primera para todos los que emprenden en este camino.
-Muchos artistas de REIMAGINANDO tienen una sólida trayectoria.
-Una muestra colectiva siempre es un lugar de experimentación. Hay quienes han seguido su línea de trabajo, pero también existe esto de tomarse muy en serio lo que significa la fuente, que en este caso es la colección del Museo AMANO, y ver qué derrotero aparece a partir de esa inspiración. Entonces, para mí ha sido gratificante ver que hay quienes han salido de su zona de confort para mostrar cómo es que a nivel casi camaleónico se amoldan o generan un vínculo con lo que están viendo y lo que sienten con respecto a ese tejido.
-El tejido es esencial en el Museo AMANO.
-Así es. Además, el tejido es universal. Al fin y al cabo, cualquier tejido te habla de nuestro cuerpo en sí mismo. Y dentro del terreno en el que pisamos, creo que todos hemos podido ver lo significativo que es el tejido para la vida y para la muerte. Entonces se despiertan muchas inquietudes en el ser sensible cuando trata de un tema que te toca desde el abrigo, desde los signos, desde las formas que han nacido, desde el Kené o de las figuras antropomórficas hasta los abstractos de Wari. Todo vinculado a la celebración de la vida, así como a la celebración de la muerte.
-Estamos en un contexto muy particular. Hay un nuevo gobierno y he notado que muchos artistas están entre la contemplación y la alteración.
-Más allá de los dictámenes políticos, la política está ahí, pero yo creo que cuando el artista habla de una cosa sustancial y sabe cómo expresarla a través de toda su técnica, de su destreza, entonces las cosas las lee uno como natural. Hay, desgraciadamente, muchos pies forzados donde uno intenta hacer política a través del arte. La experiencia que he tenido y sigo teniendo de Japón es que entre la belleza y el horror hay un muy fino hilo, pero siempre acompañado de una ética y una moral que hacen el trabajo mucho más profundo. Nosotros tenemos todos los ingredientes para generar eso, pero hemos desperdiciado mucho tiempo en modelos de accionar donde el racismo, donde la arrogancia, donde el denigrar está tan involucrado en nuestro inconsciente colectivo que lo único que tenemos que hacer es rescatar el arte en su mejor estadio y que sirva de modelo. Para justamente cambiarnos ese chip.
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Dato:
El Museo Amano (Museo Textil Precolombino) está ubicado en la , en el distrito de Miraflores. Ingreso libre. Reimaginando va hasta el domingo 30 de agosto.