Los bares y hoteles tendrán que decir adiós a las monodosis: estas son las fechas
Abrir un sobre de azúcar para acompañar un café o echar kétchup de una pequeña bolsita a una hamburguesa será cada vez menos habitual en bares y restaurantes. La Unión Europea ha aprobado nuevas medidas destinadas a reducir los residuos y limitar el uso de envases de un solo uso en el sector de la hostelería.
Desde 2030, quedarán prohibidos en los establecimientos los habituales sobres de salsas y las tarrinas pequeñas utilizadas para servir mantequilla, mermelada, leche, azúcar o miel. La medida también afectará a los alojamientos turísticos, que deberán sustituir los botes individuales de champú y gel por alternativas que generen menos residuos.
Un calendario que culminará en 2030
Las nuevas obligaciones están recogidas en el Reglamento Europeo de Envases, cuya aplicación general ya ha comenzado este 12 de agosto. Sin embargo, la normativa establece una implantación gradual, con diferentes fechas para que los negocios puedan adaptar sus sistemas y productos.
La primera restricción que entra en vigor afecta a determinadas sustancias químicas conocidas como PFAS, que quedan prohibidas en los envases. Estos compuestos se utilizan, entre otras funciones, para evitar que los materiales absorban agua o grasa, pero pueden resultar dañinos para la salud y permanecer durante largos periodos en el medio ambiente sin degradarse.
Las siguientes etapas llegarán en 2027 y 2028. A partir de 2027, los restaurantes tendrán que aceptar que los clientes utilicen su propio recipiente de casa, sin aplicarles ningún coste adicional. En 2028, los establecimientos deberán disponer de opciones reutilizables para los pedidos de comida y bebida para llevar. Para ello, deberán incorporar dispensadores rellenables y potenciar los formatos a granel.
Excepciones para determinados usos
Aunque el objetivo de la normativa es reducir al máximo los envases individuales, estos no desaparecerán totalmente. La legislación contempla algunas situaciones muy concretas en las que podrán continuar utilizándose.
Así, los sobres de mayonesa, mostaza y otras salsas seguirán autorizados en los pedidos a domicilio y en la comida para llevar. También podrán emplearse en hospitales y clínicas cuando existan razones relacionadas con la higiene o la seguridad sanitaria. En los supermercados, estos productos podrán continuar comercializándose de forma individual, siempre que respeten los nuevos requisitos de reciclaje.
La reforma no convence por completo a las organizaciones ecologistas. Greenpeace considera que los plazos son demasiado largos y critica que el resultado final sea poco ambicioso debido a las presiones de la industria. La organización recuerda además que España aprobó hace cuatro años una ley de residuos que ya contemplaba medidas similares y que, según denuncia, todavía no se aplican correctamente.
Entre los ejemplos citados se encuentra el sistema para devolver latas y botellas al supermercado a cambio de dinero, un modelo que ya funciona en países vecinos y cuya implantación en España sigue acumulando retrasos.