Del Museo del Prado al skyline de Nueva York
Las ciudades cambian continuamente, y muchas veces lo hacen sin que sus habitantes lo perciban directamente. Puede comenzar con la renovación de un antiguo espacio ferroviario que encuentra un nuevo uso o un edificio histórico que necesita una segunda vida. A veces el cambio se hace visible en el horizonte, con un nuevo rascacielos. Otras, sucede bajo tierra, en una nueva línea de metro. En todos esos casos hay una misma necesidad: hacer que la ciudad pueda seguir funcionando mientras se prepara para lo que viene.
El Grupo ACS lleva décadas participando en algunos de esos procesos, interviniendo en proyectos de construcción, renovación y transporte en ciudades como Nueva York, Londres, Madrid, Berlín, Hamburgo o Sídney.
Uno de los ejemplos más claros de esta transformación está en Nueva York, donde Turner, la compañía del Grupo ACS en Estados Unidos, ha construido varias estructuras emblemáticas, destacando sobre todas ellas The Spiral, un imponente rascacielos que ha modificado el skyline de Manhattan. Este moderno edificio, dotado con tecnología de vanguardia, se une así a las actuaciones que ha llevado a cabo el grupo presidido por Florentio Pérez en espacios tan conocidos como el Madison Square Garden o el Yankee Stadium.
Empezar sin partir de cero
Pero la transformación de una ciudad no siempre empieza construyendo desde cero. En ocasiones consiste precisamente en decidir qué hacer con lo que ya existe. Berlín es un claro ejemplo. Después de décadas marcada por la división y la posterior reunificación, la ciudad tuvo que recomponer buena parte de sus espacios centrales. HOCHTIEF, compañía alemana del Grupo, participó en la construcción del Sony Center, en Potsdamer Platz, y posteriormente en Mercedes Platz, desarrollado sobre antiguos terrenos ferroviarios. Ambos proyectos han convertido espacios que anteriormente tuvieron otros usos en nuevos puntos de encuentro social y económico, siempre manteniendo el aspecto de edificios singulares e históricos que forman parte de la identidad urbana de la ciudad.
En Hamburgo ocurrió algo parecido, aunque con otro escenario. La ciudad había crecido históricamente alrededor de su puerto y durante las últimas décadas ha buscado nuevas formas de relacionarse con ese frente marítimo. La Elbphilharmonie se convirtió en uno de los elementos más reconocibles de ese cambio. El edificio no es solo una sala de conciertos: forma parte de una transformación más amplia de una zona portuaria de la ciudad.
El patrimonio se adapta
Madrid ofrece otra cara de esta misma tarea: cuidar y adaptar edificios que ya forman parte de la historia de una ciudad. La participación del Grupo, a través de Dragados, en la remodelación del Museo Nacional del Prado se sitúa en ese punto de encuentro entre patrimonio y necesidades actuales. No se trata de sustituir un edificio por otro, sino de intervenir sobre uno de los lugares culturales más importantes de la capital y permitir que continúe cumpliendo su función.
El trabajo sobre edificios históricos también aparece en otros países. El Grupo ACS participó en la renovación de la Ópera Estatal de Praga, mientras que en Washington D. C. se llevaron a cabo trabajos de renovación sobre la cúpula del Capitolio de Estados Unidos. Son actuaciones diferentes entre sí, pero tienen algo en común: intervenir sobre lugares cuyo valor va más allá de sus metros cuadrados.
Mover una ciudad
Hay otro tipo de obra cuyo impacto se nota menos en una fotografía, pero que puede cambiar la vida cotidiana de miles de personas: el transporte. En Londres, el Grupo ACS ha participado en la modernización del metro, con actuaciones en importantes estaciones como Euston y Bank y en otros puntos importantes de la red. El objetivo es adaptar una infraestructura que soporta buena parte de los desplazamientos diarios de la capital británica.
Madrid afronta un reto similar. La remodelación de Chamartín y Atocha, también ejecutada por Dragados, forma parte de la renovación de dos de las principales puertas de entrada y salida de la capital. Las estaciones tienen que asumir más viajeros y responder a una ciudad que aspira a reforzar su posición como centro de comunicaciones del sur de Europa.
En Sídney, el Grupo ACS participa a través de CIMIC en un proyecto de otra escala: Sydney Metro. La iniciativa está creando una nueva red metropolitana automatizada para conectar distintos barrios con el distrito central de negocios. Es un ejemplo de cómo el transporte público puede condicionar el crecimiento de una ciudad y acercar zonas que hasta ahora tenían una relación más difícil con el centro.
Grandes infraestructuras
La actividad de ACS tampoco termina en los límites de una ciudad. El puente internacional Gordie Howe, entre Canadá y Estados Unidos, recientemente inaugurado, permitirá reforzar una de las principales conexiones comerciales de Norteamérica. En este caso, la infraestructura tiene una consecuencia directa sobre la circulación de mercancías y sobre la relación económica entre dos países.
Desde Nueva York hasta Madrid, de Berlín a Sídney, las obras del Grupo y sus distintas filiales aparecen en momentos muy diferentes de la vida de una ciudad. Juntas, estas compañías explican buena parte de la dimensión internacional del Grupo presidido por Florentino Pérez y de su papel en la transformación física de las ciudades.
Lo que viene
La próxima transformación de las ciudades será menos visible, pero igual de decisiva. Centros de datos, energía, minerales críticos o las nuevas formas de movilidad están ganando protagonismo como elementos esenciales para el desarrollo urbano. En estos sectores de nueva generación, el Grupo ACS ya ocupa una posición de liderazgo internacional, impulsando proyectos que serán determinantes para las ciudades del futuro.