La defensa de la dignidad nacional
Tal y como va la legislatura y la decisión del presidente del Gobierno de ignorar al Parlamento, en uno de los episodios más nefastos de la historia constitucional de España, habían decidido los Leones de las Cortes guardar silencio hasta la próxima legislatura. Albergan la esperanza de que vuelva la actividad parlamentaria, el control del Ejecutivo, la elaboración de las leyes y todas esas funciones ahora marginadas.
Sin embargo, hechos de tal gravedad como la vulneración de las fronteras nacionales en Ceuta, y en menor medida a Melilla, obliga a los felinos a realizar unos comentarios porque lo ocurrido afecta a la dignidad nacional.
Si de algo presume nuestro presidente es de resistente y si ha habido en nuestra reciente historia un resistente real fue Nelsos Mandela, que decía: "cualquier hombre o institución que trate de despojarme de mi dignidad, fracasará", y bien que lo demostró.
Tal vez el asunto es el concepto que cada uno tenga de su dignidad, respetable, pero cuando se ocupan cargos de alta responsabilidad conlleva el de la defensa de la dignidad nacional, la de todos, la de España como nación. La defensa de las fronteras de un Estado no es un epígrafe más en los textos legales, sino algo esencial para esa dignidad nacional. Algo ha fallado estrepitosamente y no vale con echar la culpa al que vulnera esas fronteras, que alguna tendrá, sino que la responsabilidad es del que no las sabe defender.
Puede que el atacante tenga su cuota de culpa, pero la mayor parte, y Europa nos lo ha recordado, corresponde al que tiene que defender su territorio y, teniendo medios e información suficientes, no lo hace. La auténtica responsabilidad es de España, que forma parte de la Unión Europea, y que no ha sabido defender una de sus fronteras, un hecho de singular gravedad que causa vergüenza y que pone en almoneda la dignidad nacional.
Los que en Europa han mostrado su preocupación e incluso han adoptado medidas, han sido calificados de "faciosos" y, en cualquier caso, de insolidarios. ¿Es que no se dan cuenta que España no ha podido o no ha sabido, porque medios tiene, defender su territorio? Algo tan esencial para la existencia misma de una nación.
Quién ocupa puestos de alta responsabilidad, debería tener presente el principio de Mandela y no tumbarse a la bartola a disfrutar de unas vacaciones que, igual que comienzan, terminan cuando la dignidad nacional lo requiere. Recuerde el ejemplo de Mandela, devuelva a nuestras fronteras la fortaleza necesaria. Que así sea, se lo desean los Leones de las Cortes por el bien de España.
P.S. Echar de su territorio a periodistas, como ha hecho Marruecos, además de una vulneración de la libertad de prensa, no logra ocultar problemas, sino que los agranda y deforma.