Casapila: un refugio entre montañas para descubrir la Asturias más auténtica
No hace falta recorrer miles de kilómetros para encontrar enclaves mágicos donde desconectar de la rutina. Muchas veces, el paraíso está mucho más cerca de lo que imaginamos. Basta con poner rumbo al norte de España para descubrir paisajes que parecen sacados de una postal, lugares donde el verde lo impregna todo y el silencio se convierte en un verdadero lujo. En pleno corazón de Asturias, con unas magníficas vistas al Montsacro y rodeada de naturaleza, Casapila se ha convertido en uno de esos refugios capaces de reconciliarnos con lo que de verdad importa.
Un proyecto muy familiar
Detrás de este negocio están Marta Álvarez, Israel Fernández y sus dos hijas: María y Ana, una familia que siempre tuvo la ilusión de poner en marcha algo juntos y que, con el tiempo, fue tomando forma. "Casapila es un proyecto muy especial para nosotros porque lo hemos creado juntos, en familia. Empezó con mucha ilusión y, poco a poco, ha ido creciendo con mucho cariño, trabajo y dedicación, pero también con nuestra propia forma de entender Asturias y de disfrutarla", cuentan.
Despertar aquí es un privilegio. Abrir la ventana y contemplar las laderas cubiertas de vegetación mientras las primeras luces del día iluminan las montañas es una imagen difícil de olvidar. Un escenario que resulta atractivo durante todo el año, pero que cobra un encanto especial en verano, cuando las altas temperaturas empujan a buscar destinos más frescos y este rincón asturiano ofrece el clima perfecto para disfrutar del aire libre.
Si algo define a este establecimiento es precisamente su estrecha conexión con el entorno que lo rodea. Situada en Morcín, a pocos kilómetros de Oviedo, esta casa rural invita a bajar revoluciones y descubrir una Asturias auténtica, lejos de las aglomeraciones y cerca de algunos de los parajes más bellos de la región. Las vistas que ofrecen sus instalaciones transmiten una serenidad difícil de encontrar en otros destinos.
Para sus propietarios, formar parte de esa relación entre Asturias y quienes la visitan es, además, una parte esencial del proyecto. ”Es un privilegio para nosotros que Casapila pueda formar parte de esa conexión especial que establece Asturias con sus visitantes”, señalan.
Un oasis de desconexión
Inaugurada a finales de 2024, Casapila combina el encanto del turismo rural con todas las comodidades contemporáneas. El complejo está formado por cuatro apartamentos independientes (el Pigazu, la Caleyra, la Talambera y Solamalena) diseñados con una estética actual, funcional y acogedora.
Los espacios han sido concebidos para que el exterior tenga siempre un papel protagonista. Grandes ventanales permiten que la luz natural inunde las estancias y que el paisaje forme parte de la experiencia. Cada apartamento dispone de todas las comodidades necesarias para disfrutar de una estancia confortable, ya sea en pareja, en familia o con amigos.
Lo que realmente marca la diferencia son los desayunos sin prisa contemplando el horizonte, las charlas que se alargan en las terrazas o esos atardeceres que parecen hechos para detener el tiempo durante unos minutos.
A esa atmósfera de bienestar contribuye también el trato cercano de sus propietarios. Lejos de limitarse a entregar las llaves, conocen perfectamente el entorno y disfrutan compartiendo con sus huéspedes recomendaciones, rutas y rincones que difícilmente aparecen en las guías de viaje. Esa hospitalidad tan característica de Asturias se percibe desde el primer momento y convierte cada estancia en una experiencia todavía más especial.
“Procuramos cuidar mucho los detalles para que quienes se alojan aquí se sientan a gusto, puedan desconectar de verdad y disfruten de esos pequeños momentos que hacen especial una estancia. Y, sobre todo, nos gusta que nuestros huéspedes vivan Asturias, la descubran un poco más y se enamoren de esta tierra tanto como nosotros”, explican María y Ana.
Naturaleza en estado puro
Uno de los grandes atractivos de alojarse en este lugar es la posibilidad de conectar con la naturaleza prácticamente sin necesidad de coger el coche. El entorno está marcado por bosques, senderos, praderas y montañas que invitan a caminar, explorar, montar en bicicleta o simplemente dejarse lleva.
Durante los meses de verano, además, el agua se convierte en una de las grandes protagonistas. A escasos pasos del alojamiento se encuentra una pequeña poza natural acompañada por una cascada que parece escondida entre la vegetación. No resulta fácil dar con ella a simple vista y quizá ahí resida parte de su encanto. Son los propios propietarios quienes suelen indicar el camino a sus huéspedes para que puedan descubrir este pequeño tesoro natural, ideal para refrescarse durante los días más cálidos.
Aunque el entorno invita a quedarse, su ubicación permite acceder fácilmente a algunos de los principales atractivos de la región. Oviedo se encuentra a apenas unos minutos en coche, lo que permite combinar la tranquilidad de la montaña con visitas culturales, gastronómicas y urbanas. También es una excelente base para recorrer la Montaña Central asturiana, descubrir la Sierra del Aramo, acercarse al emblemático Angliru o explorar pequeños pueblos donde la tradición sigue formando parte de la vida cotidiana.
Sabores con identidad
La escapada tampoco estaría completa sin acercarse a la gastronomía local. Morcín es tierra de tradición culinaria y de algunos de los productos más representativos de Asturias, como el queso Afuegal Pitu, uno de los grandes emblemas del concejo. A ello se suman recetas de siempre como la fabada, los guisos de cuchara, las carnes de cabrito o los postres caseros que forman parte de la identidad gastronómica de esta zona. Una cocina sincera y ligada al territorio que encuentra en los restaurantes y mesones cercanos el complemento idóneo para una jornada de naturaleza y descanso. Entre ellos destaca Angleiru, situado a pocos pasos de estos apartamentos rurales, una excelente opción para acercarse a los sabores de la tierra sin necesidad de desplazarse.
La costa asturiana tampoco queda lejos, por lo que resulta perfectamente posible alternar jornadas de montaña con escapadas al Cantábrico. Una combinación que pocos destinos permiten experimentar con tanta facilidad.
Quizá por eso esta propuesta representa tan bien una nueva forma de viajar. Una manera de entender las escapadas en la que el lujo ya no se mide por los kilómetros recorridos, sino por la huella que dejan las experiencias vividas. Por la posibilidad de despertarse con vistas a la montaña, respirar aire puro, darse un baño en plena naturaleza o disfrutar del atardecer.
Así es Casapila, un refugio asturiano rodeado de vegetación, agua y silencio, al que siempre apetece volver.
Datos de interés
Casapila
Carretera Vegas de San Esteban de Morcín, Km. 1
33162 Morcín. Asturias
Tel. 722637492