Feijóo regresa a Ceuta para arropar a Vivas en plena escalada con el Gobierno
Transcurridos veinte días del asalto masivo de inmigrantes (72.000, según las cifras oficiales) procedentes de Marruecos en la frontera de Ceuta, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, repite este miércoles visita. Lo hace por segunda vez consecutiva y en plena escalada entre la administración local y el Gobierno central, que poco a poco va rompiendo la aparente tregua que mantenía con Juan Jesús Vivas, presidente ceutí.
Primero fue Mónica García, que reprochó al Gobierno de Ceuta la falta de espacios para albergar a los inmigrantes y hacerles las pruebas epidemiológicas. Mismo reproche le lanzó después la ministra de Migraciones y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, que ayer dio un paso más en su crítica y elucubró con la posibilidad de que la corporación local, por la dependencia que tiene el PP con Vox en algunos territorios, decida cerrarle el grifo a las entidades sociales que están ayudando a los extranjeros.
«Me preocupa mucho que esto pase aquí, voy a estar vigilante», advirtió la ministra en la televisión pública. Por otro lado, Saiz se defendió de los ataques de la oposición por el desembarco de ministros y se refirió a las visitas de los dirigentes populares a Ceuta: «¿Vienen a colaborar, a mejorar la situación, o vienen incluso a hacerse fotos con agitadores, a tensionar y decir palabras altisonantes y declaraciones contra el Gobierno de España?».
Según conjeturó la portavoz de Moncloa, si el Gobierno de Vivas ha decidido amenazar con una acción judicial en caso de que la crisis no se resuelva en el plazo de un mes, es porque así lo manda Feijóo. La teoría que compartió es que si las autoridades ceutíes denuncian que no hay una vuelta a la normalidad o reclaman más medios al Ejecutivo central o, directamente, le piden que se haga cargo de la situación, es porque hay «unas directrices de Génova» que, en el fondo, lo que hacen es complicar la colaboración entre administraciones.
«Eso no es una actitud de un partido de Estado ni de tener altura de miras», protestó Saiz, que confirmó la creciente tensión con el gobierno ceutí, que cada día que pasa eleva su crítica por la «falta de voluntad» gubernamental en la resolución de la crisis.
Con su visita de hoy, Feijóo busca el contraste con Pedro Sánchez, que estuvo por allí el uno de agosto y acto seguido puso rumbo a La Mareta, residencia oficial de Lanzarote en la que pasa las vacaciones. Desde entonces, el presidente ha aparecido en dos ocasiones: una, en sus redes sociales, con motivo de una publicación lúdica altamente criticada; y otra, el pasado lunes, con una imagen en la que aparecía en un despacho durante una reunión telemática con miembros de su gabinete.
«¿Acaso imaginan ustedes al presidente Calvo Sotelo rodando unos vídeos sobre sus canciones veraniegas preferidas en un sofá del Palacio de la Moncloa cuando se está ocupando una parte del territorio español?», censuró ayer el líder popular, durante su participación un acto con motivo del centenario del nacimiento del que fue sucesor de Suárez al frente del Gobierno en la segunda legislatura de la democracia.
En su discurso, Feijóo invitó a la concurrencia allí reunida a «imaginar qué hubieran hecho hombres como Calvo Sotelo o Suárez ante una situación sin precedentes como la que está viviendo una parte de España: la ciudad autónoma de Ceuta». Contrastado el presente con el pasado, tachó la actuación del Gobierno como: «Ausente, inerte e indiferente a los intereses, a la seguridad, a la integridad y a la soberanía de los españoles».
Este miércoles, el líder popular tendrá ocasión de abordar la crisis más en profundidad mano a mano con Juan Jesús Vivas. Los dos se reunirán por la tarde y protagonizarán una comparecencia ante los medios de comunicación.
Ayer, hizo lo propio la vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, Cuca Gamarra, que pasó toda la jornada en la ciudad autónoma y, junto al presidente Vivas, denunció la falta de soluciones por parte del Gobierno: «Esa normalidad de la que se habla no existe. No se ha recuperado. Las libertades y derechos de los ceutíes, como españoles, no están garantizados».
Un mensaje que se vio refrendado por el presidente ceutí, que dio cuenta del estado anímico de sus vecinos. «Es una población que está indignada, que se siente impotente, y que se siente, con razón, abandonada, porque el Gobierno de España tiene capacidades y medios para que esta situación acabe. Es cuestión de voluntad política». Una denuncia que hoy repetirá Feijóo.
Vivas, en respuesta a las acusaciones de «xenofobia y racismo» proferidas por la ministra de Sanidad, matizó que el pueblo de Ceuta es «solidario y humanitario», pero exigió el retorno de todos los inmigrantes que cruzaron la frontera de forma ilegal y que, todavía hoy, permanecen en la ciudad.
«Que se ponga empeño en tratar de tramitar con urgencia esos expedientes. Si se quiere, se puede. Y si no se está haciendo es porque no se quiere. Parece que estamos clamando en el desierto», lamentó el presidente ceutí, que hoy recibirá el respaldo de Feijóo.