Eugenia Martínez de Irujo y Tana Rivera tienen maneras distintas de entender el look de verano y las dos funcionan
Hay fotografías que explican mejor las diferencias de estilo que cualquier análisis. Como la última que Eugenia Martínez de Irujo ha compartido junto a su hija, Tana Rivera, y disfrutando de un plan al aire libre. Ambas han elegido estilismos que parecen partir de códigos completamente diferentes y que, sin embargo, funcionan igual de bien.
Porque mientras la duquesa de Montoro vuelve a abrazar esa estética bohemia que lleva años convirtiendo en una de sus señas de identidad, su hija apuesta por prendas sencillas, una paleta neutra y apenas unos cuantos elementos capaces de transformar el conjunto.
Eugenia Martínez de Irujo y su fórmula boho de siempre
En el caso de Eugenia, el estilismo es prácticamente una recopilación de algunos de los elementos que mejor definen su armario. La protagonista es una blusa amarilla estampada de The Gypsy Truck, de manga larga y silueta relajada, que combina con una falda blanca larga de textura calada.
Pero, como suele ocurrir con sus looks, son las capas y los accesorios los que terminan de construirlo. Eugenia suma un pañuelo rosa llevado alrededor del cuello, creando un contraste inesperado con el amarillo, y un bolso de crochet de Deco Etxe con aplicaciones de colores. En los pies, unas sandalias planas decoradas con abalorios continúan esa mezcla artesanal y desenfadada.
Nada parece excesivamente calculado y, precisamente por eso funciona. Colores, estampados, tejidos y pequeños objetos conviven en un estilismo que responde a esa forma tan personal que tiene Eugenia Martínez de Irujo de entender la moda.
Tana Rivera demuestra que el verano también puede vestirse en blanco y negro
Al lado de su madre, Tana Rivera reduce la fórmula casi a lo esencial. Su look se construye a partir de una parte superior blanca de manga larga y cuello redondo con detalles negros, combinada con unos pantalones negros amplios y fluidos.
La elección demuestra que un estilismo de verano no tiene por qué depender siempre de vestidos, estampados o colores claros de pies a cabeza. Las siluetas holgadas y los tejidos ligeros pueden conseguir el mismo efecto desde un registro mucho más sobrio.
Y hay un detalle que rompe con ese minimalismo: las sandalias de cuña decoradas con aplicaciones doradas. Un calzado con cierto aire bohemio que, curiosamente, acerca el estilismo de Tana al universo de su madre sin necesidad de que ambas vistan de manera parecida.
Dos estilos diferentes y un punto en común
Dos generaciones y dos armarios distintos que desmontan, además, la idea de que existe una única fórmula para vestir bien en verano. Al final, el mejor look no siempre es el que sigue una estética concreta, sino el que consigue parecerse a quien lo lleva.