La revolución silenciosa que puede derrotar a Trump
Una revolución silenciosa está recorriendo Estados Unidos. Más allá del circo de Washington, el espíritu político de los menores de 35 años ha cambiado, según indican las últimas encuestas. No es una revolución con manifestaciones, ni está coordinada a escala nacional. No sucede en las calles contra los agentes del ICE, o escapando de las porras y los gases lacrimógenos de la policía militarizada. Es mucho más inquietante y sigilosa, desde el punto de vista de la Casa Blanca, porque ha surgido de manera orgánica tras el encarecimiento del coste de la vida de los estadounidenses.
Desde la sacrosanta gasolina barata hasta los huevos para desayunar. Los precios disparados de la vivienda, los seguros, la comida, la energía y la deuda se han convertido en abono para la revolución silenciosa que supone el cambio en la intención de voto de los que, en 2024, adoquinaron la victoria electoral de Donlad Trump. Ahora "lo desaprueban y planean votar por los demócratas el próximo noviembre", según indica la Youth Poll de la Universidad de Yale.
En la campaña de 2024, Trump les prometió restaurar la prosperidad material y acabar con los conflictos eternos. Sin embargo, dos años después, la economía de la clase media se hunde y el país ha empezado nuevas guerras en las que, quizás, les tocará combatir. Por eso le han dado la espalda: "el 68% de los votantes de 18 a 22 años, y el 72% de los de 23 a 29 años, están en contra de la gestión del presidente", añade la encuesta, que muestra la pérdida del voto joven como un torpedo en la línea de flotación del trumpismo.
Asimismo, la encuesta que Axios realizó el pasado 4 de agosto indica que el "66% de los estadounidenses de 18 a 34 años desaprueba al presidente". Por otra parte, un estudio publicado por el Financial Times asegura que "el 53% de los estadounidenses cree que la Administración Trump ha empeorado su vida”" Eso incluye "a uno de cada cuatro republicanos".
Una estrategia equivocada
El Centro de Información e Investigación sobre Aprendizaje y Participación Cívica afirma que "los jóvenes tienen la mayor probabilidad de influir decisivamente en los resultados" de las próximas midterms. Votarán alrededor de 50 millones, incluyendo 8 millones que lo harán por primera vez. Sin embargo, Trump sigue impasible y con una estrategia desfasada.
El presidente no ignora a los jóvenes, pero tampoco da señales de que considere la pérdida de su confianza como una emergencia política específica, a pesar de que las encuestas demuestran que el terreno ganado por los demócratas puede costarle la Cámara, el Senado, o ambos. El avance que consiguió entre los votantes (sobre todo hombres) de 18 a 29 años durante las presidenciales, el cual fue aproximadamente del 46%, se está diluyendo a pasos agigantados.
Todo indica que el equipo electoral de Trump quiere ganar el voto joven con la misma estrategia que en 2024, la cual se basó en la inmigración y el movimiento anti-woke, que dio alas a los MAGA. Pero los datos de 2026 sugieren que las preocupaciones de los jóvenes se han desplazado hacia la vivienda, el aumento de los precios, el empleo, la irrupción de la Inteligencia Artificial y la desconfianza institucional, que el propio Trump utilizó en su día como arma política.
El gran error del magnate neoyorkino es obviar un hecho clave: los jóvenes juzgan la economía desde otra perspectiva. Su preocupación es mucho más directa e inmediata. ¿Puedo pagar el alquiler? ¿Puedo comprar un coche? ¿Tengo un trabajo estable? ¿Por qué la compra semanal sigue subiendo? La anteriormente citada encuesta de Axios es muy clara al respecto: "el coste de la vida es la principal preocupación del 96% de los votantes de entre 18 y 34 años".
Trump pretende retener su voto volviéndose a centrar en la inmigración y la guerra cultural a través de las redes sociales, propiedad de sus amigos mil millonarios. Pero el ecosistema digital que tanto rédito le dio en 2024 ya no es el mismo. Después de dos años de mandato, muchas de las personalidades de las redes como el joven presentador y cómico Andrew Schulz, o los podcasters Joe Rogan y Theo Von con sus audiencias de millones de jóvenes seguidores, entre muchos otros, le han dado la espalda por el conflicto con Irán, el caso Epstein y la deriva económica del país.
Si los jóvenes que lo votaron en 2024 abandonan el barco, existe una clara posibilidad de que el trumpismo se convierta en un movimiento asociado a una generación envejecida. El movimiento MAGA como una cosa de viejos. Esa es la revolución silenciosa de la generación que Trump necesitaba para convertir al trumpismo en una fuerza histórica, pero a la que ha perdido porque ésta ya no juzga la política como parte de su identidad cultural, sino con una pregunta muy simple: "¿Cómo voy a pagar las facturas?".