García Lorca, asesinado, por Mirko Lauer
A 90 años del fusilamiento de Federico García Lorca, la leyenda del poeta andaluz sigue tan presente como en ese 1936. Era, junto con Rafael Alberti, uno de los dos grandes talentos poéticos de España en ese momento. García Lorca sumaba a eso una desafiante identidad LGBTQ+. Eso y su talante izquierdista precipitaron el odio asesino de los franquistas en Granada.
García Lorca dejó una obra suficientemente atractiva para mantenerlo como un clásico y un best seller por todos estos decenios. Terminó siendo el más difundido ejemplo de la maldad de la extrema derecha española, en un contexto en que también la izquierda fusilaba, sacerdotes sobre todo. El drama de García Lorca sigue sangrando.
Era un talento intenso y polifacético, y la lengua perdió con su muerte. Sus obras de teatro siguen siendo llevadas a los escenarios. Sus canciones son parte dinámica del repertorio flamenco. Muchos de sus poemas son joyas de lo vernacular gitano y andaluz. Su Poeta en Nueva York es un texto destacado de la poesía vanguardista en castellano.
Visitó Cuba, pero sus aterrizajes más importantes fueron en Argentina y Uruguay. Desde allí lanzó sus obras de teatro, ayudado por Margarita Xirgu, y allí hizo algunas de sus amistades literarias más significativas. Sus grandes migas, con Pablo Neruda; su relación más fría, con Jorge Luis Borges, que lo apostrofó como “andaluz profesional”.
Buenos Aires sirvió al poeta como plataforma de lanzamiento. Pero fue en la ciudad uruguaya de Salto donde García Lorca inició su más intensa relación sentimental de este lado del Atlántico. Sobre la relación entre García Lorca y Enrique Amorim, Santiago Roncagliolo publicó en el 2012 El amante uruguayo(Lima, Punto de Lectura).
García Lorca es recordado por mucho más que su fusilamiento. Es cierto que ese crimen le infringió al franquismo una derrota adicional de la que no se ha podido lavar. El poeta no era un combatiente, ni siquiera un militante, apenas un simpatizante. Matarlo fue un mero asunto de matones campestres algo politizados.
Sus famosos versos sobre otro asesinato:
“Antonio Torres Heredia./ Camborio de dura crin,/ moreno de verde luna,/ voz de clavel varonil: / ¿Quién te ha quitado la vida / cerca del Guadalquivir? / Mis cuatro primos Heredias, / hijos de Benamejí./ Lo que en otros no envidiaban, / ya lo envidiaban en mí”.