Sanidad sigue "negando la mayor" en Ceuta mientras acelera la vacunación
El Ministerio de Sanidad continúa negando que Ceuta viva una situación de colapso sanitario, pese a que la ciudad autónoma acumula más de 5.800 atenciones a migrantes en apenas un mes y el Colegio de Enfermería denuncia ratios de hasta 16 pacientes por enfermera. La versión oficial, que insiste en que la presión asistencial está "muy lejos de un colapso", choca frontalmente con la petición urgente de 45.000 dosis de vacunas a las comunidades autónomas y con las denuncias de los profesionales, que describen un escenario de "caos, improvisación y falta de previsión".
El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha defendido este martes que la creación de un mando único en Ceuta “no va a cambiar la asistencia sanitaria” porque el Ingesa ya tiene las competencias, pero sí “las condiciones de salud” de los migrantes. Lo ha hecho mientras afirmaba que la vacunación de esta población comenzará “en los próximos días”. La contradicción es evidente: el Ministerio sostiene que no existe riesgo para la salud pública, pero acelera un plan de vacunación masivo y pide a las autonomías miles de dosis de triple vírica, difteria, tétanos, varicela y polio.
Padilla ha insistido en que los migrantes son “mayoritariamente población joven y sana” y que “entre un 30 y un 40 por ciento de las consultas” se refieren a curas y heridas, no a patologías concretas. Sin embargo, el Consejo General de Enfermería asegura que entre la población atendida se han detectado casos de gastroenteritis aguda, sarna, impétigo y tuberculosis, además de episodios de varicela y covid.
El secretario de Estado ha asegurado que “no ha habido ni un solo caso diagnosticado” entre los migrantes de las enfermedades para las que se van a enviar vacunas y que los dos casos de varicela detectados corresponden a población residente en Ceuta. Aun así, el Ministerio ha decidido activar un plan de vacunación acelerado, aprobado en junio, y enviar personal de la Dirección General de Salud Pública para coordinar el despliegue. La explicación oficial es que se trata de una medida “preventiva”, pero las comunidades autónomas han interpretado la solicitud de dosis como una señal de alarma y de falta de previsión estatal.
De hecho, aunque todas han aceptado enviar las dosis por solidaridad con Ceuta, algunas como Madrid, Asturias y Cantabria criticaron ayer la "falta de plantificación" del Ministerio de Sanidad, que ha actuado tarde y de manera improvisada, y reclamaron transparencia, coordinación y reposición inmediata de cada dosis cedida. “Una dosis entregada debe ser una dosis repuesta”, subrayó la consjera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute. El coste total de las dosis y su envió a la ciudad autónoma supondrá para las autonomías un coste de un millón de euros.
Presión asistencial "insostenible"
Padilla ha defendido que el objetivo es “preservar la normalidad” de la actividad sanitaria de la población ceutí mientras se atiende a los migrantes, y ha agradecido el trabajo de los más de 90 profesionales de refuerzo desplegados junto a Médicos del Mundo y Cruz Roja. Pero su mensaje vuelve a chocar con los datos: la ciudad mantiene circuitos separados en el Hospital de Ceuta y en los centros de salud de Tarajal y Otero, y los profesionales alertan de que la presión asistencial es insostenible.
El secretario de Estado también ha señalado que el mando único permitirá mejorar la ubicación de los migrantes y evitar que permanezcan en asentamientos inseguros, un aspecto que considera “fundamental” para prevenir brotes de gastroenteritis o sarna. Sin embargo, ha reprochado a la ciudad autónoma que en 2021 fuera “muy proactiva” en la cesión de espacios y que ahora “eso se haya dilatado muchísimo”.