El asteroide que pasó muy cerca de la Tierra el día del eclipse de Sol: ¿qué habría ocurrido en caso de impacto?
El telescopio ATLAS-Teide, instalado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en el Observatorio del Teide, detectó un asteroide de unos diez metros de diámetro que se aproximó a la Tierra el pasado 12 de agosto, coincidiendo con el eclipse total de Sol.
El objeto, denominado 2026 PC6 por el Minor Planet Center, no supuso ningún peligro para el planeta, aunque llegó a situarse a solo 14.573 kilómetros de la superficie terrestre, la distancia más corta registrada este año para un asteroide.
La distancia fue inferior a una vigésima parte de la que existe entre la Tierra y la Luna. Además, durante su recorrido llegó a pasar por la zona del espacio donde se encuentran numerosos satélites geoestacionarios, situados a unos 36.000 kilómetros de altitud.
El descubrimiento pone de relieve la capacidad de los sistemas actuales de vigilancia astronómica para detectar objetos próximos a la Tierra, pero también las dificultades que plantea la vigilancia de asteroides de pequeño tamaño. En este caso, 2026 PC6 fue localizado apenas un día antes de alcanzar su máxima aproximación.
Los astrónomos explican que estos cuerpos son especialmente difíciles de observar porque reflejan una cantidad muy reducida de luz solar. Por ello, en muchas ocasiones no pueden detectarse hasta que ya se encuentran relativamente cerca de nuestro planeta.
¿Qué habría ocurrido si hubiera impactado?
Pese a su extraordinaria cercanía, un asteroide de las dimensiones de 2026 PC6 "no habría provocado una catástrofe global" en caso de impacto. Los investigadores señalan que, al entrar en la atmósfera, podría haber producido una brillante bola de fuego e incluso una explosión atmosférica.
La detección resulta especialmente relevante por la combinación de su pequeño tamaño y su extrema proximidad. Los astrónomos recuerdan que cuanto menor es un asteroide, más difícil resulta observarlo debido a la escasa cantidad de luz solar que refleja.
El IAC destaca que este descubrimiento demuestra la importancia de mantener una vigilancia continua del cielo, especialmente sobre los objetos de pequeño tamaño que pueden pasar desapercibidos durante buena parte de su recorrido y, sin embargo, llegar a aproximarse mucho a la Tierra.
Detectado por la red ATLAS
El hallazgo se produjo gracias al telescopio ATLAS-Teide, una de las estaciones que forman parte de la red internacional Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System (ATLAS), diseñada para localizar asteroides potencialmente peligrosos antes de que se aproximen a nuestro planeta.
La red, en la que participa el IAC, forma parte de los esfuerzos internacionales destinados a mejorar la vigilancia de objetos cercanos a la Tierra y reforzar los sistemas de alerta temprana ante posibles impactos. Estos programas permiten identificar miles de asteroides cada año y calcular sus trayectorias con precisión para determinar si representan algún riesgo.