El PP ironiza con el 'giro migratorio' de Sánchez: «Se ha afiliado a Vox»
«Pedro Sánchez se afilia a Vox», afirma una persona del equipo de Alberto Núñez Feijóo. El PP se frota las manos porque, como consecuencia de la «invasión» en Ceuta, el Gobierno ha tenido que enmendar por completo su posición sobre la inmigración, con una nueva línea más dura.
Los movimientos de los últimos días no dejan lugar a dudas. La crítica unánime –tanto dentro como fuera de nuestro país– a la gestión del Ejecutivo en la crisis migratoria más grave de las últimas décadas ha llevado al presidente Sánchez a alinearse con Europa, que en los últimos años ha encarado el desafío migratorio con un cerrojazo a las fronteras y cambios normativos para impedir la llegada y posterior permanencia de ilegales.
Llamativo fue que el Ejecutivo, el pasado jueves, declinó debatir con las comunidades autónomas el reparto de los menores inmigrantes que permanecen en la ciudad de Ceuta tras el asalto masivo de julio.
Lo desveló en exclusiva LA RAZÓN: la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, en la conferencia sectorial, directamente suprimió del orden del día un punto informativo. Y es que la prioridad fijada por el mando único que dirige el responsable de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, no es otra que la repatriación de los ilegales a Marruecos.
«Reagrupación familiar» es el término que emplean desde el Gobierno para hablar de una devolución que, eso sí, en ningún caso puede ser «en caliente», porque el riesgo es una nueva condena judicial. Las leyes siguen siendo las mismas y el proceso, por lo tanto, es prolijo.
Aun así, ningún ministro, ni del PSOE ni de Sumar, sitúa entre las preferencias el reparto de los niños entre los territorios, que hasta ahora ha sido la forma en la que ha gestionado la inmigración. Con mensajes a favor de la acogida y la solidaridad.
Así lo recuerdan desde las filas populares, donde sostienen que «el mismo presidente que acudía a recibir con los brazos abiertos al Open Arms» es el que ahora se muestra a favor de expulsar a los miles de ilegales que cruzaron la frontera en Ceuta.
El mismo presidente que aprobó hace escasos meses –por la puerta de atrás, sin el concurso del Parlamento– una regularización masiva para normalizar la situación de los que entraron de manera ilegal a nuestro país, es el que ahora se planta ante un hipotético traslado a la península de los que siguen en la ciudad autónoma.
Y no sólo. El mismo Sánchez que se ha querido enfrentar a los nuevos postulados migratorios de la Unión Europea es el que, esta semana, aprobó en Consejo de Ministros un anteproyecto para una nueva Ley de Asilo y una reforma para la Ley de Extranjería. Dos medidas encaminadas a un mismo objetivo: restringir la inmigración en nuestro país, y que reclamó Feijóo una semana antes en su segunda visita a Ceuta.
En la cúpula popular se frotan las manos ante lo que consideran un nuevo «cambio de opinión» del presidente.