Un verano caliente en rondas para las startups españolas
El ecosistema emprendedor español atraviesa semanas de una intensidad inversora que no se recordaba desde hace tiempo. De hecho, está siendo un verano (y, por lo que deja entrever, un año) de récords. Desde que arrancara el mes de junio, cinco startups han protagonizado rondas de 9 cifras (Multiverse Computing 570 millones de dólares, Perk 258 millones de euros, Twinco Capital 165 millones, Happy Robot 150 millones y Factorial 129 millones), superando entre ellas los mil millones de euros en estas últimas semanas. En todo 2025 solo hubo 5 rondas que superaran el centenar de millones en inversión, teniendo tres de ellas a las mismas protagonistas (Multiverse, Perk y Factorial).
Tras estas grandes operaciones de nueve cifras se han producido otras no menos importantes, como las protagonizadas por empresas como ONA Therapeutics, con 74,2 millones, y THEKER Robotics, con 73 millones. Siguen siendo cifras que hace apenas un par de años habrían sido impensables para compañías españolas fuera del puñado de unicornios ya consolidados.
La lista de las operaciones de inversión más importantes realizadas en las últimas semanas en nuestro país continúa con importes más discretos pero igualmente reveladores de un mercado en movimiento: Ánima Kitchent (24,9 millones), Attypics Photonics (24,5 millones), Orbio AI y Telum Therapeutics (18 millones cada una) o Sherpa.ai (15 millones).
Son operaciones que, sumadas, dibujan un mapa de inversión mucho más generoso que el que describían los informes del sector hace apenas un año.
Las razones
Quizá una de las primeras preguntas es por qué se están produciendo ahora estas rondas y por qué son tan grandes.
En este sentido, Luis Garay, socio de Samaipata, apunta a una combinación de factores que se han alineado casi al mismo tiempo y que están provocando este resultado. «El capital internacional está buscando activamente oportunidades en Europa, y el ecosistema español ha madurado lo suficiente para estar en el radar de fondos que antes no lo consideraban», explica a LA RAZÓN. Pero no se trata solo de una cuestión de maduración local. «La irrupción de la IA ha acelerado los ciclos de crecimiento de ciertas compañías de forma inédita, lo que justifica rondas más grandes a estadios más tempranos», añade. Hay, sin embargo, una capa más profunda en su explicación, una que va más allá de lo puramente coyuntural. Garay sostiene que los grandes incumbentes tecnológicos «llevan años acumulando datos y distribución, pero sus arquitecturas fueron diseñadas para un mundo donde los humanos navegan interfaces, no para uno donde los agentes ejecutan procesos de forma autónoma». Frente a esa desventaja estructural, según su lectura, esos incumbentes participan en rondas grandes y adquieren compañías de IA «como forma de comprar tiempo y acceso a tecnología que no pueden construir internamente a la velocidad que el mercado exige».
Grandes rondas
De hecho, la ronda de Multiverse Computing (startup situada en San Sebastián, con participación estatal y especializada en inteligencia artificial eficiente) es la más alta registrada hasta ahora en el ecosistema emprendedor patrio, según los registros de Observatorio de Startups de la Fundación Bankinter. Una ronda que no solo demuestra el interés creciente por la IA, sino que permite a esta startup entrar en una nueva fase de crecimiento a escala. «La compañía entra en una nueva fase para escalar su oferta, pasando de ofrecer modelos de IA eficientes y optimizados a implementar un ecosistema completo de software que incluye modelos de IA optimizados para centros de datos y la aplicación de sus modelos de IA más pequeños en dispositivos», explica Enrique Lizaso, cofundador y CEO de Multiverse Computing.
Mientras, en el caso de Factorial, su Serie D de 150 millones llegaba en un momento en el que las startups que ofrecen su software como servicio (SaaS, por sus siglas en inglés) están en el punto de mira, puesto que algunas voces cuestionan la viabilidad de sus soluciones ante el auge precisamente de la IA, que permite replicar este tipo de aplicaciones de manera más o menos sencilla. En la nota de prensa facilitada para anunciar la operación, Jordi Romero, consejero delegado y cofundador de la compañía, asegura que aunque «hace diez años construimos Factorial como una compañía SaaS», defiende que hoy son «una empresa ‘AI-first’: desarrollamos agentes para nuestros clientes y ya lo hacemos para más de 16.000 compañías en Europa, con la disciplina que ha definido nuestra primera década». Según detalla, se ha «reiniciado el producto, la arquitectura y la forma en que nuestros clientes trabajan en torno a agentes de IA».
Por su parte, Perk anunciaba que obtenía una línea de crédito de 300 millones de dólares para acelerar el crecimiento global de su plataforma nativa de IA. Una tecnología que Roy Hefer, Director Financiero de Perk (CFO), defiende que llevan desarrollando, junto con la automatización, desde finales de 2022 y que hoy «está presente en todas las partes del producto». Además, asegura que el foco de la empresa está en «construir una empresa más eficiente integrando la IA en nuestros flujos de trabajo, proporcionando a cada empleado las herramientas y la formación necesarias para automatizar tareas de bajo valor y centrarse en actividades de mayor impacto. La misma tecnología que desarrollamos para nuestros clientes está transformando nuestra forma de trabajar internamente. Eso es lo que significa ser una empresa verdaderamente nativa en IA.
Concentración de capital
En este escenario también entra en juego la concentración global de capital que se lleva produciendo en los últimos meses, en los que se observa cómo gran parte del dinero invertido en capital riesgo va a poquísimas compañías, y más o menos un cuarto de todo lo que entra en los fondos también va a muy pocas startups.
Esa concentración de capital está dando lugar a lo que Miguel Arias (hasta hace poco tiempo socio de K Fund) denomina megaplataformas. «Son fondos gigantescos que tienen muchísimo dinero y que, por lo tanto, son insensibles al precio», explicaba en la Fundación Bankinter a la hora de evaluar el comportamiento del sector el pasado año. Según su visión, este importante músculo financiero hace que sean capaces de incluso inyectar más dinero en rondas posteriores, lo que, a su juicio, podría llegar a desvirtuar un tanto el mercado, porque hacen que suban los precios.
Pero no todo es negativo dado que la llegada de estos grandes fondos también «sofistica» el ecosistema, al imponer condiciones estándar y buenas prácticas que el resto del mercado termina adoptando por arrastre. Además, es muy bueno para el sector que lleguen fondos extranjeros que se interesen por nuestro ecosistema, porque también permiten facilitar la entrada de nuestras startups en mercados más grandes, tanto en Europa como en Estados Unidos.
Pero lo que es evidente es que se puede estar produciendo una tensión que acabe afectando a los fondos más pequeños y a las primeras operaciones y rondas. «Es una tensión real, pero no necesariamente un juego de suma cero», responde Garay cuando se le pregunta por esto. Según su análisis, los fondos internacionales con grandes tickets «tienden a concentrarse en compañías con un perfil de consenso claro, equipos conocidos y métricas ya demostradas». Eso, sostiene Garay, deja hueco para actores más pequeños y especializados, que sí tienen «la convicción y la proximidad para entrar antes, en compañías menos obvias y en sectores sin hype todavía».
Sin embargo, ya el año pasado se constató que las rondas en fase seed habían caído un 10%, hasta 89 operaciones, lo que suponía una pequeña señal de alarma para algunas analistas, que advierten que «si no hay fondos para las fases iniciales, el valle de la muerte se agranda».
Validación internacional
Para Garay, el impacto de estas grandes rondas entre las startups no se limita al plano estrictamente financiero. «Estas rondas validan el ecosistema y ponen a ciertas compañías españolas en el mapa internacional, lo que tiene un efecto de arrastre positivo sobre el talento y la ambición de los fundadores», explica.
Ese reconocimiento exterior, sin embargo, trae consigo una contrapartida que el propio Garay no elude en ningún momento. «Generan una presión sobre las valoraciones en etapas tempranas que puede distorsionar el mercado, y crean una dinámica en la que el capital tiende a concentrarse en los perfiles de compañía más obvios, dejando menos espacio para apuestas más contrarias que a menudo son donde se encuentra el valor más interesante a largo plazo», advierte este experto.
Lo que sí parece cambiar, según su lectura, es la naturaleza de la ventaja competitiva de los fondos locales frente a este nuevo escenario de abundancia de capital. «Ganar un deal ya no depende solo del cheque, sino del valor que el fondo puede aportar más allá del dinero: el acceso a red, el conocimiento sectorial y la capacidad de ayudar a los fundadores a navegar etapas tempranas, donde las decisiones son más críticas y el capital abundante no resuelve todo», concluye Garay en su explicación.
En lo que coinciden buena parte de los análisis es que la irrupción de la inteligencia artificial está presente detrás de muchas de estas grandes operaciones, demostrando que hay mucho apetito tanto por parte de los fondos como de las propias startups. El «pero» está, de nuevo, en que algunas de estas voces señalan que no hay mucha barrera de entrada, ya que empresas capaces de crecer con extrema rapidez conviven con otras que replican modelos de negocio muy similares sin apenas diferenciación.
Esa combinación empuja el mercado hacia los extremos: mucho dinero concentrado en pocas compañías consideradas ganadoras, y una tierra de nadie para el resto.
Medias más grandes
Puestas así las cosas, y teniendo en cuenta que quedan los cuatro meses más importantes del año, en el que (sobre todo el sector tecnológico) acapara muchas veces las grandes operaciones, todo hace indicar que este 2026 puede ser un año histórico.
Quedan apenas mil millones para alcanzar el mismo volumen de inversión que el conseguido en 2026 (más de 3.100 millones). No deja de ser una cifra importante, pero es cierto que, de momento, la media hace que cada ronda sea superior a las realizadas el pasado año. De hecho, las rondas de más de 50 millones acumulan ya en este 2026 los casi 1.200 millones de euros, frente a los poco más de 1.350 millones acumulados el año pasado.
De momento, el año que más dinero se recaudó en rondas de 50 millones o más acumula en un ejercicio sigue siendo 2021, cuando se superaron los 3.300 millones de euros.
Si ampliamos la mirada a lo que ha ocurrido a lo largo de todo este 2026, no podemos olvidarnos de otras grandes operaciones, como la protagonizada por PLD Spaces en marzo, que recaudó 180 millones de euros; los 128 de Perply anunciados a principios de año; o los 120 recibidos por EOS X Space en el mes de mayo.
Además, en abril se produjeron otras dos rondas de inversión en España por encima del centenar de millos: Xoople y Citibox recaudaron 115 y 100 millones, respectivamente.