El Barcelona, entre la sonrisa de Lamine Yamal y el fichaje de Gabriel Jesus
La dimensión de Lamine Yamal con 19 años recién cumplidos es tan grande que todo en él se analiza: si está más triste o más feliz, o si se enfada. Hansi Flick se ríe cuando le preguntan por su estrella adolescente. «Siempre es bueno cuando un jugador sonríe, pero no todos los días son igual. Yo tampoco sonrío cada día», afirma el técnico, y ante toda la especulación que rodea al extremo da un veredicto. ¿Qué le pasa? Nada. «Sé que todo el mundo está preocupado por Lamine, por cómo está y por cómo le va. Pero la situación es la que es. Ha disputado un Mundial después de una lesión seria y ahora ya está de vuelta después de tres semanas de vacaciones. Empezó a entrenar, tal vez el primer partido no fue el mejor, pero ya dije que estoy contento de que pudiese comenzar el partido [contra el Elche] trabajando para nosotros porque nos da energía, genera oportunidades y esto es excelente», continuó Flick.
Contra el Athletic Club volvió al once y ya dejó muchos detalles de calidad. «Jugó los 90 minutos y eso está bien para él. Ya lo hemos visto en situaciones de nivel top. Lo que hay que hacer es apoyarle, y yo es lo que voy a hacer», concluyó el preparador barcelonista antes de la visita del Rayo al Camp Nou.
10 millones por Gabriel Jesus
Flick se mostró contento con la plantilla que tiene, pero no cerró las puertas a mejorarla. Lo dijo justo antes de que un nuevo nombre se uniera con fuerza a la lista de candidatos para el «9»: Gabriel Jesus. El brasileño de 29 años ha perdido protagonismo en el Arsenal. Su llegada tiene certezas y dudas. Por un lado, es barato (10 millones) y tiene calidad. Por otro, el año pasado apenas jugó con los «gunners» (988 minutos entre todas las competiciones), después de recuperarse de una grave lesión de rodilla. La revisión médica será determinante para confirmar su traspaso.