Así era el misterioso hombre que vivió hace 1.000 años y sobrevivió a la conquista normanda
Un grupo de investigadores ha logrado reconstruir digitalmente el rostro de un hombre que vivió durante la conquista normanda de Inglaterra y que fue enterrado a finales del siglo XI en la iglesia de San Pedro de Barton-upon-Humber, en el norte de Lincolnshire. Los especialistas lo han denominado Conquest Man, el “Hombre de la Conquista”.
Sus restos fueron descubiertos hace 50 años en este templo, vinculado a uno de los caballeros de Guillermo el Conquistador. El estudio del esqueleto indica que murió entre los 50 y los 60 años, medía poco más de 152 centímetros, tenía una complexión musculosa y había sufrido varias fracturas que llegaron a curarse.
Para aproximarse a su aspecto y conocer mejor su historia, los investigadores han combinado pruebas de ADN antiguo, análisis de isótopos y técnicas de reconstrucción facial. Los resultados apuntan a que su origen era más complejo que la tradicional división entre sajones y normandos.
Su ADN revela una importante ascendencia de la Europa continental, mientras que los rastros químicos conservados en uno de sus dientes indican que pasó parte de su adolescencia en una región de clima más frío antes de establecerse en el norte de Inglaterra.
Un enterramiento con huella escandinava
El Hombre de la Conquista fue sepultado en un ataúd fabricado con madera de un roble talado hacia 1079. Su cabeza reposaba sobre una almohada de hierba, sujeta con dos fragmentos de creta de la zona.
Junto al cuerpo se colocaron tres bastones de madera de manzano, un elemento que los expertos relacionan con tradiciones funerarias escandinavas. También resulta significativo el lugar de la sepultura: la iglesia de San Pedro era el templo privado de uno de los caballeros de Guillermo el Conquistador, aunque había sido construida antes de la conquista de 1066.
Kevin Booth, conservador jefe de Colecciones de English Heritage, lleva 20 años investigando a este hombre. Una de las incógnitas que todavía intenta resolver es si pudo participar en la batalla de Hastings.
“No sabemos si era sajón o normando. Puede que no fuera ninguna de las dos cosas, sino un hombre con influencias continentales y escandinavas”, explica Booth.
Los investigadores creen que nació durante el reinado de Canuto, el rey danés que gobernó Inglaterra entre 1016 y 1035. De ser así, habría vivido la conquista normanda y los profundos cambios políticos y sociales que siguieron a la llegada de Guillermo al trono.
Una identidad difícil de encasillar
Sarah Stark, especialista en restos óseos humanos de Historic England, señala que las pruebas no permiten determinar un único lugar de origen. El esqueleto, el tipo de sepultura, el ADN y los análisis isotópicos apuntan, en cambio, a una persona con vínculos con distintas regiones de Europa.
Los expertos plantean dos posibilidades: que se trasladara hasta Barton-upon-Humber en algún momento de su vida o que naciera allí, dentro de una comunidad que ya mantenía contactos con el continente.
La forma en la que fue sepultado indica además que las tradiciones asociadas a este hombre eran conocidas y tenían significado para la comunidad. Para los investigadores, su historia demuestra que la identidad en la Inglaterra del siglo XI era mucho más compleja que una simple división entre sajones y normandos.
El esqueleto del Hombre de la Conquista podrá contemplarse a partir del 20 de septiembre en la iglesia de San Pedro de Barton-upon-Humber, el mismo lugar donde permaneció sepultado durante casi mil años.