Cargos del PSOE, socios y hasta sindicatos dejan solo a Sánchez por su actitud ante Ceuta
Este es probablemente el momento en el que Pedro Sánchez ha estado más solo de toda la legislatura. La entrevista que ofreció ayer para arrancar el curso político y ofrecer explicaciones sobre Ceuta acabó teniendo el efecto contrario al que su equipo en la Moncloa buscaba. Lejos de convencer, generó todavía más malestar. Y el problema político de fondo es que ese rechazo no ha venido de la oposición, que era lo esperable, sino de sus socios parlamentarios, de los sindicatos e, incluso, de algunas voces dentro de su propio partido, personas que no tienen problema en criticarle abiertamente, en directo, y a cara descubierta.
Las comparecencias de los ministros en el Congreso a lo largo de la semana pasada ya mostraron algunos atisbos de esta crítica generalizada, pero ahora se ha intensificado notablemente. En las últimas horas está destacando el perfil de Melchor León, vicepresidente de la Asamblea de Ceuta y alto cargo del PSOE en la ciudad autónoma. En varias entrevistas, se ha mostrado muy duro a la hora de censurar la actuación del Ejecutivo.
"Hay muchísima crispación en los últimos días y el máximo culpable es el Gobierno de España por no poner soluciones", dijo ayer en una entrevista en La Sexta, posterior a la de Sánchez. También criticó que el PSOE estuviera pidiendo a sus cargos que no participaran en las concentraciones de apoyo a Ceuta que tendrán lugar mañana, 2 de septiembre, en cientos de ayuntamientos de toda España.
"Le pido a todos los compañeros del PSOE, diputados, senadores, diputados autonómicos, concejales de toda España... que salgan el día 2", aseguró. "No estamos defendiendo colores políticos, estamos defendiendo a Ceuta. No va de ideología, va de dignidad", comentó, y pidió a sus compañeros de siglas "que no hagan caso de las amenazas que estamos sufriendo de Ferraz, de nuestro propio partido".
Las críticas no sólo han venido de su partido, sino también de su Gobierno. Poco después de la entrevista de Sánchez, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, de Sumar, compareció en una rueda de prensa en la sede del partido y aseguró que, lejos de lo que defiende el presidente, Marruecos tiene responsabilidad "por acción y omisión". "La responsabilidad es clara", insistió el ministro, que también pidió al presidente que el Ejecutivo proceda a reubicar a los inmigrantes en la Península.
También se mostró muy crítica la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez, que dijo que en la entrevista del presidente "han faltado críticas a Marruecos por lo sucedido" y que también "ha faltado empatía con la población ceutí y las personas migrantes, pero sobre todo han faltado vías de resolución". El diputado de Compromís en Sumar, Alberto Ibáñez, subrayó que la versión sostenida por Sánchez de que Marruecos no formara parte del asalto del 30 y 31 de julio "no es en absoluto creíble".
Ibáñez también instó a Sánchez a superar su "síndrome de Estocolmo" hacia Mohamed VI, el Rey de Marruecos, y cuestionó que el presidente responsabilice únicamente de la situación a la "internacional reaccionaria" de Donald Trump, Israel y Rusia, como si el país vecino no estuviera alineado con algunos de esos países y mandatarios.
Pero, sin duda, una de las críticas más duras contra Sánchez la pronunció el portavoz de Podemos, Pablo Fernández, que acostumbra a mantener un tono férreo a la hora de poner adjetivos. En una rueda de prensa desde su sede, dijo que Sánchez estaba teniendo una actitud "lamentable" con respecto a Ceuta y que estaba aplicando una "inacción absolutamente calculada" para demorar la resolución de la crisis. Acusó al presidente del Gobierno de estar "arrodillado" ante Marruecos y calificó de "patético" su nivel de "sumisión". Dijo que es incomprensible que el Gobierno esté "sometido" a la voluntad del país vecino.
Que sus supuestos aliados parlamentarios estén manteniendo una posición tan crítica contra Sánchez avecina que el próximo jueves, durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados, el presidente vivirá un momento políticamente difícil para él. Ni siquiera cuando saltaron los numerosos casos de corrupción del PSOE sus socios fueron tan duros. Entonces, algunos le tiraron de las orejas, pero con la confianza de que actuaría para atajarlo. Ahora, no resuena nada más que el reproche.
A esta lista de críticos también habría que sumar al BNG y Coalición Canaria, también socios de Sánchez en el Congreso, y el domingo hicieron lo mismo los sindicatos Comisiones Obreras y UGT. Las agrupaciones de Ceuta de ambos sindicatos enviaron un comunicado conjunto criticando que la respuesta del Gobierno ha sido "tardía, insuficiente y marcada por la improvisación". "Un desfile de ministros y un mando único anunciado prácticamente un mes después de los hechos no pueden ocultar la realidad: España y Europa han dejado sola a Ceuta", añadían.