El ministro Torres y la "número dos" de Marlaska exigieron más efectivos apostados en sus hoteles en Ceuta
Dos miembros del Gobierno exigieron durante su visita a Ceuta, que tuvo lugar este pasado fin de semana, que se reforzara el dispositivo de seguridad que les acompañó.
Según ha podido saber LA RAZÓN de solventes fuentes policiales, la «número dos» de Fernando Grande-Marlaska en el Ministerio del Interior, Aina Calvo, se hospedó en la noche del pasado sábado al domingo en el parador nacional de turismo de la ciudad autónoma.
La secretaria de Estado de Seguridad requirió a la Jefatura ceutí de la Policía Nacional el establecimiento de una patrulla aparcada en el entorno para asegurar aún más el establecimiento en que pernoctó.
Lo mismo hizo esa noche el ministro socialista de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ahora al frente del mando único del Ejecutivo central ante la crisis inmigratoria que vive Ceuta.
Víctor Torres también solicitó que un «zeta» pasase toda la noche apostado delante del hotel Ulises en que se quedó durante su reciente viaje al semienclave español.
Hay que tener en cuenta que en ambos casos se trata de una dedicación adicional de efectivos locales a la custodia de autoridades del Gobierno de Pedro Sánchez, que, además, tuvieron que seguirlos en todos sus desplazamientos.
Estos dos coches patrullas reclamados por Calvo y el ministro canario constituyeron un extra respecto de la propia escolta que siempre les acompaña y del dispositivo especial que la Jefatura Superior del cuerpo elabora ante la presencia de un cargo político de relevancia. Un dispositivo que ya de por sí incluye desde la presencia de vehículos camuflados hasta un mayor número de escoltas o una mejor vigilancia.
En la noche que fue del domingo a ayer, desde la Jefatura Superior de la Policía en Ceuta se dio la orden de que cesase la presencia de este «punto fijo» –así se le conoce en la jerga técnica policial– al entender que su despliegue menguaba las capacidades y afectaba gravemente al servicio de seguridad ciudadana que vigila las calles ceutíes en que aún permanecen instalados miles de inmigrantes, pese a que ha pasado ya un mes desde la entrada masiva e irregular de alrededor de 80.000 extranjeros desde Marruecos y a través de la frontera del Tarajal.
Como alternativa, la Jefatura ordenó que una de las patrullas se encargase de pasar periódicamente por delante de los establecimientos que acogieron a Torres y a la segunda de Interior.
Tal y como informó este diario, los mandos policiales están hartos de tener que dejar a un lado sus labores principales para ejercer de «escoltas» de los políticos que acuden a la ciudad y lo consideran contraproducente en un momento en que las plantillas están desbordadas de trabajo día a día.
Los máximos responsables policiales no ven con buenos ojos que haya que retirar efectivos de las calles para dar prioridad a blindar las condiciones de seguridad en que los políticos se mueven por Ceuta.
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) critica que se les pida este tipo de esfuerzos desde Interior, pero dejen sin respuesta buena parte de las medidas que le plantearon para luchar contra problemas laborales como la sarna.