Los nuevos trenes de Cercanías de Madrid posibilitan la renovación en cascada de tres núcleos con una sola inversión
Cercanías de Madrid estrenó ayer en presencia del ministro de Transportes, Óscar Puente, las primeras unidades de los trenes de gran capacidad de Stadler comprados por Renfe. Un material rodante que ha sido homologado a contra reloj para entrar en servicio en la fecha que había comprometido el Gobierno y que permite aumentar un 20% la capacidad, con hasta 200 metros de longitud y casi 2.000 pasajeros.
La operadora pública ha contratado con el fabricante suizo un total de 79 trenes de este tipo por 1.306 millones de euros, que irán llegando paulatinamente a la red de Cercanías madrileña, la más concurrida con más de 200 millones de viajes al año. Una inversión que, sin embargo, va a permitir la renovación en cascada del material rodante de tres núcleos de Cercanías, el propio de Madrid, el de Valencia y el del País Vasco.
La llegada de los nuevos Stadler ha permitido comenzar a trasladar los Civia 465 que ahora prestan servicio en Madrid a Valencia. Un movimiento que obedece, según ha explicado la propia Renfe, a que la red de Madrid está al límite de su capacidad y es imposible aumentar las frecuencias de los trenes por la saturación de la infraestructura. Por ello, y para dar respuesta a la demanda, la única opción que tenía la operadora era incorporar trenes de mayor capacidad como fabricados por Stadler.
El trasvase de estos Civia a Valencia ha causado malestar en ciertos sectores políticos de esta comunidad autónoma, que han acusado a Renfe y al Ministerio de Transportes que dirige Óscar Puente de vender como nuevos trenes de segunda mano tratando así a esta comunidad como una región de segunda.
Desde la operadora, sin embargo, defienden que el material enviado a Valencia mejorará de forma sensible la calidad del servicio a la vez que incrementa en un 30% la capacidad disponible para atender a la creciente demanda de este núcleo.
Renfe asegura que ha realizado una revisión y puesta a punto completa de estos trenes, que ha supuesto una inversión de más de 7 millones de euros y que ha consistido en inspecciones técnicas, renovación de elementos interiores y exteriores y actualización de los sistemas de información al viajero.
Además, defiende que con la incorporación de esta flota, Valencia reduce la edad media de sus trenes de Cercanías en más de diez años, al pasar de trenes con una media de 27,8 a 17,2 años. A las unidades, añade la compañía que preside Álvaro Fernández Heredia, les queda por delante un amplio recorrido operativo pues su vida útil se estima en al menos 40 años.
La llegada de estos trenes a Valencia posibilitará la renovación de un tercer núcleo, el del País Vasco, que recibirá algunas de las unidades 447 que operaban en la Comunidad Valenciana. Su objetivo será reemplazar a los veteranos trenes 446. Esta serie, diseñada en los años 80 del siglo pasado, opera en varios núcleos de Cercanías de España. Su reemplazo, según Renfe, permitirá atender la principal necesidad de la red vasca: la accesibilidad.