Tres obras de Tolkien para viajar más allá de "El Señor de los Anillos"
J.R.R. Tolkien murió tal día como hoy, 2 de septiembre de 1973, en Bournemouth. Tenía 81 años y dejaba atrás una de las imaginaciones literarias más poderosas del siglo XX. Su nombre ha quedado inevitablemente ligado a "El Señor de los Anillos", pero reducir su legado a Frodo, Gandalf y compañía supone perderse buena parte de la riqueza de un autor que pasó décadas construyendo lenguas, genealogías, mitos y mundos. Estas son tres obras imprescindibles para adentrarse en ese Tolkien que existe más allá de su gran trilogía.
"El Hobbit"
Es la puerta de entrada más evidente, pero también una de las mejores. Publicado en 1937, nació como un relato pensado inicialmente para los hijos de Tolkien y terminó convirtiéndose en un clásico de la literatura fantástica. Mucho más ligero y juguetón que "El Señor de los Anillos", sigue el viaje de Bilbo Bolsón junto a Thorin y los enanos hacia la Montaña Solitaria. Dragones, trolls, acertijos y tesoros aparecen aquí envueltos en un sentido de la aventura que conserva una extraordinaria capacidad de seducción.
"El Silmarillion"
Aquí está el Tolkien más monumental y, probablemente, el más exigente. Publicado póstumamente en 1977 por su hijo Christopher, reúne los grandes relatos mitológicos de la Tierra Media, desde la creación de Arda hasta las historias de la Primera Edad. Es el libro que permite comprender de dónde proceden buena parte de los mitos que alimentan "El Señor de los Anillos": los Valar, Morgoth, los elfos, Númenor y tragedias como las de Beren y Lúthien o Túrin Turambar. Tolkien trabajó en él durante décadas sin llegar a darle una forma definitiva.
"Cuentos inconclusos de Númenor y la Tierra Media"
Publicado en 1980, también gracias al trabajo de Christopher Tolkien, funciona casi como una ventana al taller del escritor. Son relatos, versiones y fragmentos que Tolkien dejó sin terminar y que amplían episodios y personajes de las tres edades de la Tierra Media. Su carácter fragmentario es precisamente parte de su encanto: permite comprobar hasta qué punto aquel universo era mucho más vasto de lo que llegó a contar en sus libros terminados.